lunes, 17 de septiembre de 2012

DESAMPARADOS DE DIOS



Salmo 22:1
versículo 1-Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?.
 Cuando estaba en la cruz molido por nuestros pecado, Jesús,  quién llevaba sobre Él el pecado de todos nosotros y  no solo el pècado sino la maldición del pecado, desde lo mas profundo de su alma, en el momento mas crucial de su muerte, vivió por nosotros el desamparo de Dios.
Isaías 59:2  dice "pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír" , nuestra iniquidades hicieron división entre nosotros y Dios; nos alejaron de su Presencia; y no había ninguna forma de acercarnos a Él.
En Génesis 4: 13-Y dijo "Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado. 14- He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará". A quién lee sin saber el porqué fue echado de esta manera de la Presencia de Dios, pueden ver a nuestro Dios como duro o cruel; Caín había cometido el primer homicidio, el primer derramamiento de sangre humana sobre la tierra y ésta, de su propio hermano, quién era sin culpa,1 Juan 3:12 "No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿ Y por qué causa lo mató?. Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas".
 Podemos ver en Caín a toda la humanidad, desamparada de Dios; Caín decía  "me echas hoy de tu presencia quién me hallare me matará y así, sí recordamos estábamos nosotros, fuera del amparo de Dios; lejos de su Presencia; con el dolor agudo y desgarrante de quién anda errante."
Es tremendo andar en caminos equivocados;  en decisiones equivocadas; en tierras que no son nuestras; con felicidades robadas; en momentos o triunfos que no nos pertenecen; poseyendo riquezas amontonadas injustamente. Perseguidos y sin encontrar refugio, toda la vida errantes.
Perdiendo ocasiones por llegar fuera de tiempo, o antes o después.
Estando en el lugar incorrecto,  saliendo del lugar justo...
Temerosos, angustiados pero sin poder arrepentirnos, sin luz o claridad para entender como escapar o como reiniciar; sin esperanzas, abandonados a la suerte que nos tocó, al destino que cayó sobre nosotros el día de nuestro nacimiento...
Cuántos de nosotros nos sentimos como Caínes, tal vez nunca dimos muerte a alguno así como Caín pero si podemos identificar nuestro dolor con esa sensación de rechazo que nunca más abandonaría a Caín hasta el día de su muerte.
 Un sentimiento de rechazo que inicia al estar separados de la Presencia de Dios por causa de nuetros pecados.
En Mateo 27:45 "y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena" fue en ese momento en que Jesús se ofrece en la Cruz para salvarnos, que los cielos se oscurecieron, y muchos estudiosos dicen que toda la maldad se junto sobre el Hijo de Dios, en aquel momento.
 Y en el versículo 46 dice " cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eli, Eli. ¿lama sabactani? Esto es, Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?".
Jesús estaba solo.
 ¡Abandonado del Padre. No había salvación!
 ¡No había camino abierto!
 Los cielos estaban cerrados para todos nosotros, que en ese momento estábamos en él.
En ese lapso los dolores mas fuertes: de la muerte, la maldición y el pecado cayeron sobre El.
El Padre no podía mirarlo, no veía a su Hijo, no veía al Unigénito Hijo de Dios que había dejado el Trono de su Gloria para morir en la Cruz.
El Padre tuvo que desviar su vista, porque allí estaba el juicio del pecado de toda la Humanidad. 
¡El Padre vio el pecado de toda la Humanidad sobre esa Cruz!
No veía el rostro de su Hijo amado sino que  era mi rostro, tu rostro, el rostro de todos nosotros.

¿Qué significa tener el Amparo de Dios?

Tener la mirada del Padre sobre ti.
"Los ojos de Dios están sobre los justos ..."salmo 34:15
"He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen.  Sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus almas de la muerte. Y para darles vida en tiempo de hambre" Salmo 33: 18-19.
Aquellos que somo padres sabemos un poquito de esto, al llevar a nuestros niños a jugar al parque  nuestros ojos están continuamente sobre ellos. 
No estamos cerca, no llegan  nuestros brazos hasta donde suben o bajan, o corren , pero nuestra mirada los cubre, los protege, vigila sobre ellos. 
¡Qué seguros y tranquilos  se mueven sabiendo que tienen a uno que los está cuidando, mientras con libertad juegan entre otros niños!

No  tenía la humanidad el amparo de Dios. El pecado había hecho un abismo entre ella y su Creador.
Estaba enemistada, alejada de la Luz.
Pero El, el Santo de Dios, sufrió la noche más terrible, pasó el abandono mas tremendo, que solo experimentaran aquellos que rechacen la Gracia del Perdón del Padre, por lo que quedaran separados eternamente.

El Hijo de Dios vino a meternos como la gallina mete debajo de sus alas a sus polluelos, bajo la mirada del Padre. Vino a llevarnos a la Casa del Padre. Vino a quitar la separación que había entre nosotros y Dios, vino a abrir un camino nuevo y vivo, para todos nosotros.

El desamparo de Dios era insufrible, Caín lo expresó "...andaré errante, lejos de tu Presencia..."
Pero el Hijo de Dios, vino a quitarlo, a revertir lo; lo que era desamparo se convirtió en la Cruz en ¡refugio!
Algo más: así como Jesús estableció un antes y un después para la historia de la humanidad en la Cruz allí también separó: a los justos de los injustos, a los incrédulos de los que creen, a los hijos de los que no lo son, a los errantes de los refugiados, aleluya!

 Para los que se identifican con aquel desamparo en Cristo Jesús, ya no hay más caminos errantes, ahora hay un solo camino que aunque torpe seamos no extraviáremos!

Hebreos 13:5b..."No te desamparé, ni te dejaré.." ni en la noche más oscura ni en el día de prueba nos abandonará.
Gracias Señor Jesús, gracias! nunca sabremos cuanto costó allí en la Cruz nuestra salvación, solo nos das el privilegio de disfrutarla admirando tu benignidad y poder!
Reencuentra el refugio que tal vez perdiste de niño, retorna a la Casa del Padre, sus ojos volverán sobre ti y serán refugio contra el pecado, la maldición y la muerte.
 Viene a El!
Dios extienda su mirada sobre ti, amado, amada!
Pastora Sara Olguín

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