martes, 30 de abril de 2013

EL SUEÑO DE ADAN

 

¡Aquello que parece ser una situación de muerte, es transformado en un milagro por el Señor!

De repente suceden cambios en nuestras vidas tan rápidos que no nos dan tiempo de reaccionar, queremos entender cómo pasó, cómo fue o cuando se produjo pero no podemos, ¿Te a ocurrido a ti también?
Aquello que parecía no tener salida, que era tan prolongado y extenso como el desierto del Sahara, sin comienzo ni fin, inesperadamente: termina.
Nos despertamos una mañana, con un gran peso en nuestro ánimo, sabiendo que será otra "noche más en pleno día" y nos encontramos con que algo cambió; hay una nueva sensación en nosotros mismos de que algo distinto y nuevo comenzó, y que esta ahí esperándonos, al lado de nuestra cama.
No es mágico, aunque no hayamos intervenido, ocurrió entre nuestro dormir y nuestro despertar.

En Génesis 2:21" Entonces Dios el Señor hizo caer al hombre en un sueño profundo y, mientras dormía, le sacó una de las costillas y le cerró otra vez la carne," Dios le sacó a Adán aquello que le estorbaba,  o le sobraba: su costilla, para darle en su lugar lo que le bendecirá: la Mujer.
La mujer representa aquello que nosotros no podemos darnos a nosotros mismos. El es Dios y nosotros obra de sus manos.
En nuestro presente tal vez tenemos algunas costillas que ocupan un lugar inadecuado en nuestras vidas, pero  el único que puede transformarla en la Mujer, en la solución, o en el milagro, es el Señor,  durante nuestro dormir y despertarnos.
El salmo 127:2 "Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, Y que comáis pan de dolores; Pues que a su amado dará Dios el sueño"

El sueño  que da Dios.
Es durante ese sueño en que Dios puede trabajar y transformar nuestra situación, para que alumbre: el milagro. La respuesta que no teníamos, la solución que no sabíamos.

Este sueño es el lapso que existe entre dos tiempos diferentes.
Eclesiastés 3:2 "Tiempo de nacer, y tiempo de morir..."  no están unidos estos dos acontecimientos con la consonante:Y ,que sería una conjunción, antes de ella viene una coma; ésta, indica un intervalo, ese es: el lapso, el sueño  en el cual Dios hizo caer al Hombre, para transformar, sacar, crear,lo que humanamente no se podía realizar.
Ese es el sueño, el descanso que Dios le regala a sus amigos, del que nos enseña el Salmo 127:2 en el cual lo divino, interviene.
El sueño es provisto por Dios, es el límite que Dios le puso al Hombre. Esa es su jurisdicción, el hombre depende o debería aprender a depender, de ese sueño.
Cuando el Hombre clama a Dios en medio de su desierto, o prueba, sin saberlo le está  pidiendo a Dios: el sueño, el lapso, la coma. Al decirle: ¡Interviene, haz algo!, le está diciendo aquí termina mi limite, mi terreno, e inicia el tuyo.
El hombre piensa, hace, deshace, hasta agotarse y desesperar. Y por fin vencido, cae en un estado de impotencia, así lo describimos. De brazos caídos, y es cuando, como si se despertará de un sueño,  ve lo que nunca vio. Como vio Adán  a la mujer. ¡Gloria a Dios!
Sueño de Dios es igual a anestesia, reposo, parecido a la muerte, pero que no es muerte sino: ¡Inactividad humana!





1 comentario:

  1. Inenarrable verdad...
    Esa "coma" es un lapso de tiempo y en ese lapso de tiempo , Dios, "puede actuar de manera divina". Para el hombre la mujer no es meramente su compañera en la vida, "es su parte faltante", uno está incompleto sin esa parte pero en el mismo tiempo/momento en que ella se une con el, el vuelve a estar completo. El hombre camina con una parte faltante en su lado, hasta que este se une con esa parte faltante que es la mujer...

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