miércoles, 15 de mayo de 2013

LOS BARRILETES DE PAPÁ

Construye tu barrilete con Papá, llega al cielo con tu sueño.


Al poner esta portada en mi facebook, el corazón se me volvió a los recuerdos, y me trajó  muy de lo profundo, un recuerdo de la infancia: cuando junto a mi papá y a mis hermanitos jugábamos con los barriletes a remontarlos en el cielo azul de primavera.
¡Era todo un acontecimiento! Porque papá no nos lo compraba hechos ( no sé si en aquella época se vendián como ahora) sino que nos enseñaba a remontarlos  y  también, nos enseñaba  cómo se construían. Y a que niño no le gusta saber como se hacen las cosas, por qué tienen esto o por qué les falta  aquello.
Así que era una escuela de aprendizaje: debíamos buscar primeramente los elementos necesarios: cola, papel de barrilete, piolín, trapos para hacerle la cola (aquí recuerdo que mamá perdía sus repasadores, sabanitas, etc) y especialmente cañas.
Ahí íbamos con papá como un escuadrón en misión muy importante, hasta reunirlos todos.
 Hecho esto, nos sentábamos en rueda y papá comenzaba, ¡Qué emoción y qué ansiedad que nos tomaba! Queríamos que papá lo hiciera rápidamente pero a la vez ¡Cómo disfrutábamos cada paso! Más tarde, el resultado: ¡Nuestros propios barriletes! A volarlos, cada uno corría y corríamos hasta que: ¡Asombrosamente, se levantaban, alto, muy alto!
Muchas otras veces, quedábamos muy tristes y frustrados porque a pesar de que nuestros barriletes estaban hechos con una precisión perfecta, no podián volar porque no soplaba el viento.
 El viento nos era necesario y muchas veces no lo tuvimos de nuestro lado, por lo que debíamos volvernos sin poderlos estrenar en el cielo.
Pero este hecho que se repetía cada domingo, en que debíamos volver a construirnos un barrilete después de que se nos rompían por el uso,  dejó en nosotros, una enseñanza.
 Los juegos de pequeños dejan muchas marcas dentro nuestro (y en otra oportunidad hablaré de esto) Sin que lo sepamos, nos dejan pautas que formaran parte de nuestra manera de enfrentar, actuar o responder ante ciertas situaciones.

Yo incorporé esto que afloró en mi personalidad a través de los años, mientras compartí con mi papá y mis hermanos la construcción de aquellos barriletes, aprendí por ejemplo:

- Que hay muchas cosas que tendría que construirla yo.
- Que tendría que procurar tener lo necesario para hacerlo.
- Que muchas veces aquello que construiría tomaría vuelo pero que nunca debía perderlo, venderlo, regalarlo, menospreciarlo, como cuando papá nos gritaba: ¡No pierdan el piolín, sóstengalo fuerte!.
- Que si no le doy más oportunidades a lo que construí no seguirá alcánzando mas altura, quedará mediocre, a la mitad.
- Que las cosas que hoy están por abajo, mañana de repente pueden estar en una dimensión mucho más alta.
 - Que todas las cosas necesitán, como el barrilete, una cola, es decir necesita que se les permita moverse, actualizarse, no ser estáticas, eso le daría a lo que construyamos una posibilidad de adaptación, de cambio.
 - Que los colores de lo que construya, depende de como yo  vea.
- Y que si construído no pasará nada, habíendo seguido los pasos correctos, no significaría que no sirva sino que debo esperar que se den las condiciones justas para que cumpla  con su propósito; la falta de viento no significaba que nuestros barriletes fuesen malos.

Con estas pautas pude perseverar en muchas cosas, y ayudada por la guía del Espiritu Santo, aunque muchas veces no tuve viento a favor, seguí y sigo esperando las condiciones justas para que lo que construyó hoy:  mis relaciones, mi matrimonio, mi ministerio, mis sueños, mi familia... si están bien armadas y sostenidas por la Palabra,  si he procurado tener  todos los recursos espirituales, materiales o físicos, si al comenzar a crecer no los he descuidado, vendido, cambiado o abandonado, si les di oportunidades para que se desarrollen para que alcancen mayores logros; si he podido creer que todo inicio es incipiente pero exponencial; si los mire con el color de la esperanza y de la fe;  si les he dejado un larga cola que les permita coletear en los cambios; si puse el piolín de todas ellas, en las mano de Dios, llegado el momento alcanzarán a cumplir sus propósitos, primeramente para Dios, despúes para mí y para mi prójimo.
Construye tu barrilete con Papá, llega al cielo con tu sueño. Dios te bendiga!
Pastora Sara Olguín

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