sábado, 15 de junio de 2013

¿DONDE LLEVARAS TUS LAGRIMAS?

PON MIS LAGRIMAS EN TU  REDOMA...Salmo 56:8

¿Dónde ponemos nuestras lágrimas? ¿Dónde las derramamos?...¡Hay un lugar precioso y privilegiado para las lágrimas de los Hijos de Dios y es en su Presencia, ante el Padre celestial!

Por mucho tiempo nuestras lágrimas fueron llevadas ante altares muertos, sin vida ni poder de resurrección, de transformación.

Llorábamos nuestras pérdidas, nuestros dolores, amarguras, vergüenzas, abandonos sí, pero en lugares equivocados y ante quiénes no eran las personas justas.

Aquellos que somos padres podemos entender cuando por ejemplo, nuestros hijos vienen  buscándonos para llorar delante nuestro, fuertemente a veces u otras en silencio, de igual manera sus lágrimas no nos son indiferentes, sino que nos conmueven, nos sacan de la habitualidad, generando una fuerza interna que hace que nuestra sangre fluya con fuerza, que nuestros pensamientos se aceleren y que todo nuestro físico se prepare, ya sea para salir en defensa o para dar consolación.
Pero también sabemos como hijos con padres terrenales que no hubo un lugar más bello, protegido y justo para llorar, cuando caemos, o perdíamos un juguete, o peleaban contra nosotros que ante nuestros padres.
 Ellos eran la fuerza que no teníamos, la justicia que necesitábamos, la defensa que buscábamos. Cuando llorábamos entre sus brazos encontrábamos paz, seguridad y confianza. Allí había abundante consolación. Sólo teníamos que llorar con fuerza, con muchas o pocas lágrimas, pero sabíamos según lo que pretendíamos que ellos hicieran por nosotros y en lugar nuestro, como llorar.

Dios me hizo entender que muchos no tuvieron este privilegio, y carecieron de esta habilidad que se desarrolla en la tierna infancia. 
Dios nos dio padres terrenales, para que viéndolos aprendiéramos a desarrollar obediencia, confianza, sumisión, respeto, temor, bajo su cobertura, virtudes que continuarían luego ya crecidos a ser practicadas en la relación personal que tendríamos con nuestro Padre celestial, a quien no veríamos pero conoceríamos a través de Jesucristo, su hijo y nuestro Salvador, y que si bien muchos vivieron en orfandad (aún teniéndolos),  y fueron privados del privilegio de tener un lugar donde llevar sus lágrimas, hoy, puede ser el día en que sepan que siempre hubo un lugar preparado para todos ellos y un Padre que les espera en ese lugar, para guardar todas sus lágrimas, aún aquellas que se secaron en sus almas, atrapadas en el dolor, por no tener donde llevarlas y ante quién derramarlas

Él dijo: "Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá" salmo 27:10
Por eso sucede que tantos que fueron tratados injustamente de repente habiendo pasado años de ese maltratamiento, el Sol de Justicia, su Vengador (Romanos 12:19) saca su "justicia" a luz (Isaías 62:1).
Así nos dice en el salmo 56:8b "...¿No están ellas en tu libro?" Así como un padre terrenal no deja pasar por alto una injusticia contra sus hijos nuestro Padre vengará y hará justicia con todos aquellos que nos han maltratado, robado, amargado, perseguido, no debemos nosotros llevar la carga en nuestro corazón sino depositarlo, vaciarla a través de nuestras lágrimas en su Presencia.
 Mira te quiero compartir esta verdad hecha justicia en la vida de una mujer.
 Las mujeres como los niños en la Palabra nos transmiten la idea de: indefensa, debilidad en fuerzas físicas, en poder , etc.

En 1Samuel 1:10 dice la escritura " ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente"
 Conocemos la historia de Ana, y su deseo ardiente de querer ser Madre.
 Habla la biblia que era estéril y siendo esposa de Elcana, tuvo que ceder su lugar de primera esposa a Penina (1 Samuel 1:2, Ana es nombrada primera, es decir se reconocía su posición y su importancia de esposa) aquella que fue tomada para que diera hijos a Elcana ya que Ana no se los podía dar.

Esta es la solución que encontró humanamente este hombre, quién cumplía con Dios, consagrando su familia, su descendencia, su economía todos los años, en Silo.
 El podría haber abandonado su mujer por ser imposibilitada de darle hijos, pero Elcana la amaba entrañablemente, así que tomó a Penina no por amor sino con conveniencia. 
La consecuencia de esta aparente solución, la sufrió por años, Ana, quién amargamente y en silencio soportó las actitudes crueles y descaradas de desprecio que Penina le manifestaba, día tras día, momento tras momento.

Penina cuyo nombre significa:  Coral, que también, derivando de la palabra Paní siendo su femenino Peniná, en hebreo significa: Cara o rostro, delantera, defender, enfrentar, enojo, filo, frente, ídolo, interponer, ira y triste, entre muchos otros, y podría representar en la vida humana todo aquello que conforme a estos nombres, derivados o interpretados conforme el amplio significado de la palabra hebrea, se presentan a lo largo de nuestras vidas, contra nosotros, persiguiéndonos, transformándose en la angustia o amargura que no nos permite reír, disfrutar, así como no le permitía a Ana, seguir disfrutando su matrimonio, el amor de su esposo, y su hermosa y obediente relación con Dios, a pesar de haber conseguido tanto Elcana como ella, esos anhelados hijos, a través de Penina.
Fue hasta que Ana, como nos describe el versículo 10 fue  ante Dios, y en ese lugar  derramó su alma, con lágrimas y abundante llanto; allí esta débil mujer descubrió otro lugar además de Silo, donde la presencia de  Dios era real, donde la estéril concibe hijos, donde el indefenso adquiere fuerza, donde el pobre era enriquecido, donde el hambriento era satisfecho, y donde los que necesitaban salvación eran salvados... en ese lugar su tristeza fue cambiada en Gozo, su boca se abrió en risa delante de sus enemigos, y sus palabras fueron llenas de verdad, justicia y poder.

Miremos la enseñanza: 
Elcana  era un hombre temeroso, respetuoso de su Dios pero no llegó  a ese lugar donde el Padre nos espera para escuchar nuestras lágrimas, optó por resolverlo con la fuerza y sabiduría humana, guidado por la fuerza de sus propias emociones, porque él anhelaba hijos tanto como amaba a Ana y no quería perderla. Así que se  dejó guiar por ellas y no buscó la guía de Dios, que todo lo sabe y todo lo puede.
 Ana que soportó humanamente la prueba, llegó un momento que no pudo más, y buscó a Dios más allá de Silo como dije. Silo es la congregación de los santos, donde se va a adorar a Dios con toda la familia, a ofrecer nuestros sacrificios de alabanza, a hacerle culto a Dios, pero hay otro lugar donde nuestras lágrimas son cambiadas en fuente, donde el Padre nos muestra su rostro, donde sus brazos nos consuelan, donde su amor nos sana, donde la fe se nos fortalece, donde la boca se nos abre después de haber estado cerrada por la angustia.
 Ese lugar es el que Dios y Padre quiere que descubramos, allí Él toma nota de nuestras lágrimas y ninguna de ellas se pierde, porque El las junta a todas en su redoma, ¡un recipiente especialmente hecho por Él, para tus lágrimas!

¡En ese lugar las lágrimas se convierten en fuente de Poder, de Vida, de Resurrección, de transformación y de Victoria! ¡Aleluya!
Salmo 84: 6 - " Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, Cuando la lluvia llena los estanques; 7- Irán de poder en poder; Verán a Dios en Sion."

Elcana con su familia subían a Silo pero no podían ver a Dios, porque Dios, el Padre está en Sion, en el lugar donde Ana corrió a descubrir y obtuvo una respuesta que trajo paz no solo a ella sino a su matrimonio y sobre la vida de Penina.
¿Elcana o Ana? ¿Tu fuerza o la de Dios? ¿Silo o Sion?
Todos tenemos en un lugar, a un Dios que quiere consolarnos como nuestro Padre, descubre ese lugar donde llevar tus lágrimas.

Dios te bendiga. 
Pastora Sara Olguín.

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