martes, 25 de junio de 2013

LO QUE NO NOS SERA QUITADO




Proverbio 10:22 "La bendición de Dios es la que enriquece y no añade tristeza con ella"



   
Cuántos anhelan, la bendición de Dios, aun sin saber a ciencia cierta, que sea la bendición de  Dios. Es casi normal en ambientes religiosos oír que unos a otros se saludan con este bello dicho: ¡Dios te bendiga!, pero ¿qué es o cuál es la bendición de Dios, sobre o en la vida de alguíen? ¿Cómo puedo saber yo que alguíen la posee o yo mismo la tenga?  
Bueno solo lo conoceremos si el Maestro que inspiro la Palabra de Dios, nos enseña, es decir  la bendita persona del Espirito Santo. Así es que debemos preguntarle a El y meternos en su Palabra.
Por empezar sé dos cosas a través de este corto versículo bíblico, que su bendición: 1- Me enriquece - y 2- No me da tristeza.
Pero hemos conocido que existen dos maneras de obtener aquello que me enriquezca: por las mías o pidiendo a Dios que me bendiga, me provea,  o me dé;  El mismo dice: pedid y os dará (Lucas 11:9) . Aún en el Padre nuestro, Dios nos enseña a pedirle a El todas las cosas las cuales no tardará  en darmelas porque  con el Hijo me ha dado todas las cosas, ¡amén! .
Romanos 8:32 "El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él todas las cosas?"
Esto me llevó a meditar en 1Reyes 11:4 "Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres  le inclinaron  su corazón tras dioses ajenos y su corazón no  era  ya perfecto para con Jehová, su Dios, como el corazón de su padre David", y el versículo 3b "y sus mujeres desviaron su corazón"
¿Como llegó a sucederle esto a Salomón, me pregunté yo? ¿Cómo se pudo haber desviado tan abiertamente de Dios y sus caminos? ¿Si él había sido elegido por Dios mismo para que le construyese casa en lugar de su padre David? ¿Acaso Salomón de una manera humilde y reverente no le pidió a Dios sabiduriá para gobernar su pueblo y Dios le respondió dándole mucho más aun, riquezas y fama como nunca antes ni después pudo haber tenido rey alguno (1 Reyes 3:5)
¿Por qué no llegaron a desviar de tal forma el corazón de Salomón, las riquezas o su misma fama, si no  las mujeres?
Acaso lo que pervierte o corrompen los corazones de los hombres (hombres/mujeres) no son las riquezas y la fama, porque no fueron, entonces las riquezas, la fama y las mujeres?
Proverbio 19:14 dice " La casa y las riquezas son herencia de los padres; más de Jehová la mujer prudente" Este versículo me hizo entender entonces, cuan valioso, importante, protector y necesario es saber pedirle a Dios todas las cosas que queramos, que Él no nos las negará ciertamente, sino que sabrá cuando y como darnosla, en su tiempo justo. Salomón había pedido con sabiduría aquello que considero elemental, y necesario, consciente que le faltaba para gobernar, y Dios que sabe dar abundantemente  (Santiago 1:5) le añadió a la sabiduría: riquezas y fama. Viendo esto Salomón habría tenido que continuar en este estilo de vida, pidiéndole no solo esto sino tambíen algo tan importante junto al varón como es la mujer, en este caso la reina, que lo acompañará en su reinado, que debía ser la justa y precisa, y que únicamente podría ser traída por Dios, como él seguramente sabía, fue traída la compañera idónea a Isaac: Rebeca.
Las mujeres, que fueron escogidas por el corazon engañoso de Salomón arruinaron su relación con Dios, su vida y su reino. Entristecieron su alma todos los días de su vida, no sirviéndole de nada o para nada tener fama o riquezas; solo se había convertido en un esclavo de sus pasiones y deseos.
La sabiduría, las riquezas y la fama no le empobrecieron, al contrario como tampoco no le fueron causa de tristeza, porque estas cosas les habían sido dadas por Dios, como bendición a su pedido de sabiduría.
Nada de lo que pidamos a Dios y Él nos lo dé nos será escaso o nos quitará algo de lo que tenemos, sino que nos añadirá, abundará  ya sean  pedidos espirituales como materiales.
Santiago 4:2 dice "Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís." Hermanos todo lo que recibimos por haberlo pedido por oración tiene el Seguro del cielo, no nos será quitado y no nos traerá dolor, todo lo que con obstinación procuremos nosotros mismo tendrá el riesgo de ocasionarnos tristeza y en vez de aumentarnos quitarnos lo que ya teníamos, meditemos en esta gran verdad que el Padre no nos ha negado ni a su propio hijo ¡Sólo quiere evitarnos la pobreza y la tristeza que vienen fuera de su bendición! Dios nos siga bendiciendo. Pastora Sara

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