miércoles, 24 de julio de 2013

PADRES: ADMINISTRADORES DE JUSTICIA



1 Samuel 15 Título: Absalón conspira contra David


Este título no sería de sorprender sino fuera que se trata de un Hijo contra su Padre, quién no solamente es su autoridad paterna sino también es su autoridad como rey.

Una tragedia que inicia con una violación, dentro del seno familiar entre hermanos y hermanastros, y una ausencia total de justicia por aquel que no solo tenía la autoridad sino el deber de ejercerla, como padre y como rey.

Un hijo que observa con una total impotencia: los hechos, las consecuencias, el dolor, la degradación, el engaño, la ofensa, la burla;  pero que lo que más penetra e hiere  el alma de Absalón fue: No tener a quién más recurrir (cierto  El, Absalón no buscó la Justicia en Dios, pero ahora no hablaremos espiritualmente este caso, sino como algo que hoy sucede, hoy, ante nuestras propias narices, tanto que quizás alguno de nosotros podríamos ser uno de ellos: los que no sabemos aplicar Justicia de Dios en nuestros hogares o uno de los otros:  los que hemos sido defraudados por la ausencia de Justicia  en nuestra familia.)   David era su padre, ellos eran sus hijos, amados supuestamente por él. Y este era el momento en el que David debió  mostrar ese amor en Justicia.

¿Cómo es el Amor de Dios? Nunca olvidaré aquello que me enseñaron  en el Seminario bíblico sobre el amor de Dios, lo mismo que yo transmití a los que enseñé. El amor de Dios es Justo. El Amor de Dios no puede ser sin Justicia, porque entonces sería sentimental. Y el sentimiento es movible, cambiable, variable. El Amor de Dios no cambia, no se altera, no crece ni disminuye, es Eterno; pero la Justicia de Dios tampoco puede ser sin amor, porque entonces sería crueldad.

Así que Absalón esperaba eso, de su padre, Amor y Justicia, sin embargo David manifestó de sí: furor. Dice la palabra que se enfureció (2 Samuel 13:21). Sólo eso. Nada más. Ignoró el odio, que empezó a crecer entre Absalón y Ammón su hermano, ignoró el dolor de una Hija afrentada en su propia casa, y prefirió actuar con negligencia, es decir abandono. Le entregó la justicia al tiempo, pero el tiempo pasó y lo que apenas iniciaba terminó con el asesinato por parte de Absalón de su hermano Ammón;  quien esperó dos largos años e hizo justicia con sus propias manos.

Un padre que ignora los sentimientos de sus hijos, y que prefiere omitir las faltas entre ellos, ausentarse,  delegando en otros el remedio para los problemas de su familia, generará heridas tantas veces irreparables en las almas de los suyos.


Tal vez no hemos vivido situaciones como esta. Pero hay situaciones menores como ser una muñeca que le rompió su hermano, y nadie la defendió, nadie se hizo eco a su clamor;  una pelota de fútbol, que le robó el vecino y su papá prefirió no reclamar y  comprarle otra, cuando ésa era su pelota de fútbol.

Hay situaciones insignificantes de injusticia en nuestras casas, nuestra escuela, nuestra vecindad, o trabajo, pero que siempre será  requerida por nuestras almas,  la intervención justa de la autoridad; y cuando no la hallemos entonces, se pervertirá todo lo que nosotros impongamos como justo, por el solo hecho de no provenir o emanar de la verdadera fuente que debía ejercerla.

Transformemonos en padres justos

Administremos justicia.
 Examinemos si hemos procedido con negligencia, descuidando el reclamo de los que están gobernados por nosotros.
 Descartemos de nuestra mente que todo está bien con proveer, dar, comprar, regalar, o hacer estudiar, etc. 
Vigilemos y velemos por las relaciones familiares. A veces soñamos con ser dirigentes eclesiásticos, políticos, empresarios, pero no valoramos el cargo más alto que Dios nos delegó: ejercer administración de la Justicia verdadera, pura, buena y equitativa en nuestras familias. 
Averigüemos si hay alguno entre los nuestros, que está guardando un dolor tan grande como el de Absalón, porque su máxima autoridad, le falló dejándolo solo con toda su rabia.

 Cuando David pasa por la conspiración de su propio hijo, mientras todos sus súbditos querían ver muerto a Absalón, él sabía, que la causa de ese odio de hijo a padre, fue por no haber actuado con justicia, en el momento justo, por eso les pidió que no lo mataran cuando lo prendieran. (2 Samuel 18:5)


  • Actuemos rápido, seamos decididos y confiados en la Justicia de Dios que nos guiará con sabiduría en cada situación pero no dejemos de tratar cada caso que nuestros hijos, nuestra familia nos presente.

En 1 Corintios 6:1 “¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos? 2- ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? 3- ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuántas más las cosas de esta vida?

En el primer lugar en que se manifiesta una necesidad de Gobierno es en la familia, después de que, se transferirá a la Sociedad.

Nuestro primer contacto con  la Justicia, es en el hogar, y de quienes la debemos aprender, es de nuestros Padres, ambos, o de uno de ellos sino los hemos tenido juntos.


  • De todas maneras no podemos crecer bien, si no lo hacemos en una atmósfera justa.

 Este fue el legado de Dios sobre Adán y Eva, debían ejercer gobierno sobre toda la creación; no sobre los hombres, lo que se modifica después del diluvio, cuando nace el gobierno gentil.

¿Qué es gobernar?

 Como expresé, sobre todas y creo que primera de todas, las cosas que comprende esta responsabilidad de gobernar es: administrar la justicia entre los miembros que componen la familia. 

  •  Es allí donde los Padres proveen, cuidan, enseñan, pero también alientan, defienden, y ante los conflictos, disputas o desavenencias, a través de reglas justas, dejarán satisfechos los reclamos de todos y de cada uno, conforme a sus necesidades.

 La esposa que se sienta explotada y exigida, encontrará eco y defensa pero también una solución justa a sus reclamos; los hijos que exijan se les dé a uno más que al otro encontrarán equidad; cuando se produzca una incipiente aparición de abuso, de temores, o de amenazas, entonces si hay justicia, presente, auténtica y benigna no podrá desarrollarse nada de esto, en esa familia como en ninguno de los miembros; serán futuras personas sanas que creerán en la Justicia, y sabrán aplicarla sin abusarse de ella.


  • Contrariamente por la falta de Justicia,  por su ignorancia,  por la negligencia al aplicarla o por sabotajes sentimentales como por ejemplo: los sobornos, se generará  en el corazón del niño, una tendencia a:  las anarquías, odio a todo lo que es autoridad, venganzas, perversiones, abusos, etc.

Lamentablemente la sociedad globalizada va velozmente hacia el caos  mundial, que es el fruto de la ausencia de ella.  ¿Por qué?  Por la falta de credibilidad en los instrumentos creados para impartirla; por la ausencia de ella en las bases de la sociedad, es decir, los sistemas familiares;   por la ignorancia de cómo es, cómo se aplica, cuándo y para qué, con la que debieron  ser educadas  las nuevas generaciones, que hoy y mañana, son y serán los: gobernantes.

  • Aprendamos de lo que la Palabra nos imparte, corrijamos nuestras deficiencias, cambiemos nuestros hábitos, no deleguemos lo que nos compete administrar y juzgar con principios bíblicos, apoyados en la gracia y la misericordia del Cordero.


Dios te bendiga. Pastora Sara Olguín
Derechos Reservados



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Me gusta tu comentario! Dios te Bendiga amigo/a!!