miércoles, 4 de septiembre de 2013

COMPLACER AL AMADO


Lucas 3:22 " Y descendió el Espírito Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia"

Jesús dio complacencia al Padre.


 El vivió para complacerlo, hacerlo feliz.

El no vivió para sí mismo. El mundo  sí, vive para sí mismo. 
Para autosatisfacerse, autocomplacerse.
En el mundo se oye una voz que grita: -Yo quiero ser feliz!. - ¡Yo debo ser feliz, y no importa si tú no lo eres conmigo!;
 -¡No importa si para ello destruyo el hogar de otra persona!;
 -¡No importa si para ello dejo sin padre a otros niños, o si dejo sin trabajo a alguien! -¡No importa si para ello debo quitarle la ganancia a mi colega, yo debo procurar mi felicidad!.

El cristianismo es:vivir para otros.
El Padre dio a su Hijo para morir en nuestro lugar.Jesús se dio así mismo. 
 El cristianismo es darnos.
El individualismo es vivir para mí. Es negarme a que Dios pueda disponer de mí, y  que mí prójimo pueda disponer de mí.

¿Podemos darnos sin ser cristocéntricos? Sí, se podemos.

De hecho hay muchísimas bellas personas que han fundado hermosas comunidades, y onlus para ayudar, para que otros puedan dar lo que tienen a otros, pero quiero que pienses en esta pregunta cuando te des por alguien, - ¿Por quien lo estás haciendo?
        Jesús complació a su Padre.
 ¿Cómo? Cumpliendo toda Justicia,  y comenzó al bautizarse.

 Hoy en día dentro de las iglesias hay gente que todavía está pensando si debe o no bautizarse, y no entienden (porque no quieren entender) que el Camino de la Justicia inicia (después de haber aceptado la Obra de la Cruz para redención de nuestras almas) con el bautismo.
 Así como lo dejó evidenciado Jesús, nuestro maestro. ¿Quieres agradar a Dios? ¡Bautizate!
¿Y después? Después sencillamente permanece en Cristo, porque él cumplió toda la ley y sólo en él somos justificados.

1San Juan 3:7 "Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo" 
Los justos alegran el corazón del único y soberano Dios.
L
Permanece en él, y sentirás descender sobre ti al Espíritu Santo así como descendió sobre Jesús, permanece en Cristo y oirás la voz del Padre que te dirá: Hijo amado en ti tengo complacencia, ¿lo crees? Amén.

Dios te bendiga Pastora Sara Olguín.

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