LIBERTAD PARA BEBER

Ester 1:8 "Y la bebida era según esta ley: Que nadie fuese obligado a beber; porque así lo había mandado el rey a todos los mayordomos de su casa, que se hiciese según la voluntad de cada uno."

El rey Asuero en su generosidad real, ofrecía de su vino a TODOS. 

¿Quienes sin obligación, pero en libertad podrían no querer gustar de este vino real?

Ricos y pobres; príncipes o plebeyos, podían acercarse sin temor, y gratuitamente beber del mismo. 

¿Quién despreciaría esta única oportunidad de saborear en su paladar y beber cuanto quisieran de este costoso y no común vino?
 Pienso que ninguno.

Sin embargo en Juan 7:37 El verdadero Rey invitó, también en el último y gran día de la fiesta, a que todos los que tuviesen sed, vengan a él, y gratuitamente y sin medida bebieran del agua que saciaría eternamente la sed de todos ellos y a diferencia de producirse un rebozo de gritos de júbilo y alegría, sus palabras trajeron división entre la gente (S Juan 7:40).


No es la generosidad, la gratuidad, o la abundancia lo que ocasionará división, duda o incredulidad, sino las palabras que provienen de la Verdad.


Dos reyes, dos reinos, el mismo ofrecimiento: Alegraos y bebed con libertad! 


Uno de ellos produjo algarabía, el otro rey cuando habló trajo conflicto entre la verdad y la mentira, despertando los deseos de matarle.

La Verdad aunque se nos acerque con abundancia, gratuitamente y sin obligación produce:  entrega o exasperación en quienes la recibimos.


 Tengámoslo presente! 
¡Bendiciones plenas y abundantes de nuestro Rey!
Pastora Sara Olguín

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