lunes, 28 de octubre de 2013

EL PERDON QUE NOS SALVÓ DE LA MUERTE




 Efesios 2: 4- "Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 5- aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)"

 Dios, estando nosotros aun en nuestros pecados, nos dio vida juntamente con Cristo, no lo supimos, no lo sabíamos pero Dios nos estaba dando una oportunidad de vivir, estaba PERDONÁNDONOS.
 Cuando alguien nos ofende, nos hiere, nos traiciona lo que hacemos, justificados por ese dolor es: cancelarlos de nuestras vida, es decir: matarlos. No los podemos perdonar y olvidar, por eso los borramos de nuestras vidas.
 No perdonar es asesinar. Hoy nos encontramos ( tal vez esto sucedió en las vidas de algunos de nosotros) con padres que cancelaron de sus vidas a sus hijos; hijos que cancelaron de sus vidas a sus padres; esposas que cancelaron de sus vidas a sus esposos, suegras que cancelaron de sus vidas a sus nueras, amigos que cancelaron de sus vidas a sus amigos de la infancia, compañeros de trabajos que cancelaron de sus vidas a sus jefes, y así podríamos seguir enumerando tantas relaciones canceladas y personas que han sido asesinadas con la falta de perdón; canceladas como si ya no existierán más.
 Pero Dios, pero Dios que es "rico en misericordia" cuando nosotros estábamos cometiendo la traición, el pecado, nos perdonó. ¿Qué quiere decir esto? Que no nos canceló, pudiéndonos Él matar, nos dio otra oportunidad de vida, vivificandonos en Cristo (resalto: esa vida está en Cristo, su hijo). Nos perdonó cuando todavía no nos habíamos arrepentido, pero fue su perdón lo que nos llevó hacia el arrepentimiento.
 El perdón de Dios nos dio vida y también oportunidad de Cambiar. 
 "Cuando no perdonamos asesinamos, quitamos al otro la oportunidad de vivir y también la oportunidad de cambiar".
 Muchos esperamos el cambio del otro para perdonar, mucho esperamos el arrepentimiento para perdonar, Dios no lo hizo así con nosotros, porque si lo hubiese hecho o lo hiciera no tendríamos ya más vida, arrepentimiento y oportunidad de cambiar.
 De la misma manera que Dios lo hizo con nosotros, hoy debemos incorporar a nuestra Nueva Vida la capacidad divina de: tener asumida la decisión de perdonar.
 Y cuando estemos sabiendo que alguien nos traiciona, nos desilusiona, nos hiere, causándonos dolor, ya esa persona estará perdonada por nuestra decisión asumida; nuestro perdón guiará al ofensor al arrepentimiento, al cambiar su corazón  y lo salvará de la muerte espiritual. Y nosotros estaremos en Cristo siendo vivificados abundantemente, enriqueciendo nuestra alma con sus ricas misericordias y librados de las mortales raíces de amarguras, aquellas que padecen los que creyendo dar muerte al ofensor, con su falta de perdón también se suicidan ellos mismos.
 Lucas 7:47b dice que "aquel a quien se le perdona poco, poco ama" ¡Que tremendo! Dios solo busca nuestro amor. Su perdón busca nuestro amor. Su ejemplo nos lleva a entender que no podemos perdonar un poquito, algo, una parte, sino todo. Si realmente amamos, de la misma manera que el nos amó ¡Ese perdón transformará, matrimonios, relaciones, personas así como nosotros hemos sido transformados!.
 Dios te bendiga. Pastora Sara Olguin. Ministerio Casa de Pan
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