viernes, 2 de mayo de 2014

COLABORADORES EN EL REINO DE DIOS


Existe una gran mayoría de cristianos, que se dejan pastorear con el pensamiento que Dios "solo ve" a los que se destacan del resto. 

Que solo mira a aquellos que son vistos por todos.
 Que son conocidos y admirados; ya sea por que son dotados de un notable intelecto, de una belleza espectacular, de una gran locuacidad, de grandes ventajas económicas, porque han nacido en una familia de renombre, en fin, porque de alguna manera sobresalen.

Esta gran mentira, de quién el autor no puede ser otro que Satanás, va alimentando un sentir de inferioridad y  menoscabo por ellos mismos dentro de sí.


Este sentimiento, hermanos, que también estaba en los espías que fueron junto a Josué y Caleb a inspeccionar la tierra prometida (como si las bendiciones de Dios debiéramos aprobarlas antes de recibirlas) Números 13: 1al 33, cuando ellos mismos dijeron sentirse así como se veían en sus mentes: (versículo 33) como langostas y a los otros como gigantes, ésto  ocasiona una distorsión mental y aún espiritual.


Sucede que no solo se ven pequeños comparados con los hombres o mujeres que trascienden en algún área de sus vidas, sino que también se ven pequeños e insignificantes ante Dios (quien los amó de tal manera que les regaló la salvación eterna, dándoles a su Hijo como un Cordero para que sea sacrificado en la Cruz en el lugar de ellos). Pero como la mente del mundo, tiene un perfil del hombre o mujer de éxito relacionado a la fama, al dinero, a la belleza, a la elocuencia, aunque ellos, hablen muchas veces lo contrario, en sus corazones se sienten así.


Esta manera de sentir los hace pensar de una forma que generan actitudes que les traen derrotas aunque ganen batallas. Que les hace perder la victoria aunque hayan alcanzado la meta.

Este es un pensamiento que mira a Dios como una criatura más y no como al Dios Creador.

-Entonces creen que Dios es como ellos, y que ve como ellos ven.
-Ellos creen que Dios los ve langostas porque ellos se sienten langostas.
-O por el contrario que Dios los ve gigantes cuando ellos se sienten como gigantes, pero no porque Dios diga que, con él somos más que vencedores.


Es decir, viven bajando a Dios a su nivel (según el que mentalmente tengan) y de esa forma lo humanizan, lo menosprecian porque es la tendencia que les lleva su sentido de inferioridad, y así como tienen en poco el verdadero valor de Dios, así también buscan encontrar en "aquellos que sobresalen" algo en lo que encuentren una causa para desvalorizarlos, y sentirse más que ellos. ¡Y a veces más que Dios!

Veamos esta historia en Génesis 16: 4- " Y él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora. 5- Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo. Ahora veamos juntos esta historia, que me ayudará a expresar lo que Dios puso en mi corazón para compartir.

Sara no podía tener hijos y la ley de aquel tiempo le permitía entregar a su sierva como mujer a su marido a fin de tenerlos a través de ella; por esto Sara le ruega a Abraham que se lo permitiese y él le concede esta petición tomando a su sierva, con la cual logra concebir un hijo.

Fíjense como cambia este hecho la vida de aquella sierva, quien se sentía: la menos vista e ignorada, pero que a partir de ese momento, en que encontró en su Señora esa debilidad, pues era estéril, cuando supo que algo le faltaba y que ella lo tenía, dice la palabra que comenzó a tratarla con desprecio; pues el concebir era algo de mucho valor en aquel tiempo, codiciado y anhelado por todas las mujeres de aquel entonces, y su patrona carecía de tal precioso don.

Tener descendencia, significaba ser, más allá de todos los bienes y riquezas que tuviera el varón, un hombre bendecido y prosperado por su Dios.

Así que aquí para los ojos de Agar, Sara pasó a ser menos y ella más, tanto que reclamaba los tratos de una esposa por parte de Abraham; quien, si notamos se mantiene al margen de esta situación porque para él, el valor de Sara no había nunca sido alterado, no importaba su condición de estéril o de anciana, (pues Sara ya tenía 77 años). 

¡Qué hermoso ejemplo! que nos da aquí Abraham, para los que tienen personas ancianas en sus casas, o cuentan con algún miembro de su familia con alguna discapacidad, Dios nos dice en 1 Corintios 12: 22 al 25. 22- "Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios 23- y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. 25-" Para que no haya desavenencias en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros"

Así que Agar, al descubrir que ella sí tenía valor ( el cual estaba distorsionado) comenzó a quitarle a Sara el suyo, y a mirarla con menosprecio. ¡Uf!


 ¿Alguna vez has sentido sobre ti esas miradas? Son como cuchillos y a la vez como fuertes bofetadas que te hacen quedar tildado, dice la palabra del Señor en Isaías 53: 3 que también el Siervo de Jehová sufrió este tipo de miradas.

 El fue "despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos." 
 Jesús sí que puede comprender a la estéril, y a los que llegando a la vejez no pudieron fructificar.
 El sabe la crueldad del menosprecio; cuando se es valorado por aquellas cosas que no hacen a la esencia de la persona; cuando sólo te tienen en cuenta por lo que tienes y no por quién eres.
 Así se sentían Abraham, Sara y aún Agar. Ellos tenían, pero se sentían sin nada, pero Agar, no tenía nada materialmente y por esto equivocaba su valor de sí misma.
 Así pueden estar sintiéndose muchos alrededor tuyo, dentro de tu familia, de tu trabajo, o grupo de amigos; tal vez esto está ocurriendo allí, en medio de tu hermandad cristiana. 

Hay una equivocada manera de valorización de sí mismo y de los otros.

Para Agar ahora ellos, tenían que tratarla de diferente manera, tenerla en alta estima, valorarla porque dentro de sí llevaba el deseo de este matrimonio, tal vez si su comportamiento hubiese sido el correcto aquello que le ocurrió, llevándola a huir de debajo de la mano de su señora, no habría sucedido, no lo sabemos porque no estuvimos ahí; lo que sí sabemos por las escrituras es que comenzó a mirar con menosprecio a Sara. 

 Se sintió más que Ella.

¡Qué mal! ¿verdad? ¿Puede ser que por qué tu llames a Otro a dar algo, que tu sabes que careces, y el Otro lo tiene, algo necesario para bendecir a la congregación, o dónde tu te mueves, te empiece a tratar con menosprecio? ¿ No tendría que ser al contrario, tenerte en estima por haber contado con lo suyo?

Resulta que, cuando descubre que posee, un hermoso don o talento, que no sabía que estaba ahí, y que tú le has ayudado a verlo, y a la vez a que otros se lo noten y aún más, a usarlo en medio de la congregación, o de los compañeros de clase, o el grupo de trabajo; éste empieza a comportarse como si ese Don le perteneciera? dice la Palabra en 1a Corintios 4:7 "Porque ¿Quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?." Cuidado, podemos caer en este error,  y no conformarnos por el solo hecho de servir con lo que tenemos y sintiéndonos felices y satisfechos de poder ser usados por Dios, a causa de ese don o talento. Pero ciertas personas no solo quieren esto sino que quieren más, quieren la Gloria de Dios para ellos.



Así Agar quería toda la atención de Abraham para ella, y eso, le pertenecía a su esposa Sara. 


 Veamos esto con María, la madre de Jesús, en Lucas 1:26 al 38. Dios necesitaba un vientre para traer a su hijo, el Hijo de la Promesa, el Salvador y la Consolación de Israel, y en el versículo 38, ella dijo: "He aquí la sierva (como Agar) del Señor, hágase conmigo conforme a tu palabra, Y el ángel se fue de su presencia" .
 Al descubrirse encinta después de esta visitación, no pidió la Gloria, no pidió toda la atención sobre ella, sino al contrario junto a José se transformaron en guardas, en cuidadores de ese fruto, para que pudiera nacer y ser lo que Dios había determinado que fuere, padeciendo persecución a riesgo de sus propias vidas. (Mateo 1:13)


 Ese es el mejor ejemplo que podemos seguir cuando somos bendecidos por un talento o capacidad especial, y nos llaman a darlo al que le falta, convertirnos en cuidadores, administradores del don pero no en sus dueños.

Cuantas veces tal vez nos han pedido o nos pedirán que sirvamos en el Cuerpo de Cristo con el Don que hemos recibido de Dios ¿qué haremos, al descubrir que somos los únicos que podemos administrar a los hermanos ese don de predicación, de servicio, de consolación, de profecía? ¿Miraremos con menosprecio a aquellos que no lo tienen, o aquellos que nos han llamado a servir? Romanos 12:3 "Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno"

Agar, representa para mí en este caso, a todos aquellos que se sienten insignificantes entre los otros que han logrado destacarse,  esos que caminan seguros, que cumplen una función en la sociedad, que van derecho hacia la meta; que si tienen que pedir lo que necesitan a los que están mas capacitados no por ello pierden su aprecio por sí mismos, al contrario, se sienten completos con lo que el otro puede aportar, y aportan lo que otros pueden carecer a fin de completarlos.

Agar, es del grupo de aquellos que ignoran cuanto valor tienen por ser simplemente Hijos de Dios, y cuánto de Dios tienen en sus vidas para poder realizarse completamente y aún más, integrarse junto a otros en lo que es el reino de Dios. Su corazón la traicionó y quiso elevarse a sí misma por haber hecho lo que le correspondía hacer según la ley de aquel tiempo. 

Ella se quiso aprovechar de la oportunidad que tuvo y así ocupar el lugar de su Señora.

 Yo quisiera que esta reflexión les hable como me habló a mí, acerca de las oportunidades que perdemos en la obra, en nuestros trabajos, y aún en nuestras familias, por mal aprovechar el dar de lo que tengo en la necesidad del que me lo está pidiendo. Sean dones, servicios, dinero, tiempo, aquello en lo que sabes que eres fructífero y que se está necesitando para lograr el sueño de alguien, en la obra de Dios, de la felicidad de tu esposa, de tu marido o de tus hijos.

No andemos errantes, conforme el nombre Agar significa, no andemos extraviados del verdadero sentido de ser y pertenecer al Cuerpo de Cristo. Nada es nuestro y todo viene dado de Dios, en todo dependemos de él y a él se lo debemos pedir; según Efesios 4:7 "Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo." y 16-"De quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas (Agares, Saras, Abrahames) que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor"

Entre el vientre de Agar y el vientre de María, hubo una diferencia, el espíritu de humildad de su dueña, para ofrecerlo conforme a la voluntad de Dios.

Te animo a ser como María, que cuando fue vista por Dios, y visitada por el ángel, no se vio a sí misma distorsionada, valorándose más o menos, sino entendiendo que era una humilde sierva del Señor.

 Te animo a estar preparado a dar todo lo que has recibido de Dios, según el tiempo y la necesidad en que se te requiera.

Para servirte Pastora Sara Olguín
Ministerio de la Palabra "Casa de Pan"




2 comentarios:

  1. Que interesante tema es este, Pastora.

    La verdad, situaciones como las vividas por Agar se dan muy a menudo en las iglesias. Obviamente, los matices son miles, pero por lo general, a veces se pasa del sentirse menos o menos preciado por la gente y por Dios mismo, inclusive, hasta creer uno cuando llega el ministerio y reviste de éxito, como más que otros.

    Por supuesto, la clave para ser exitoso en Cristo esta en servir. El que sirve es exhaltado. Pero servir, como usted sabe, es toda una lucha. Por lo general se conforma a 100 dejando inconformes a otros 100. Supongo que estos son los Agares de la congregación, gente que un día obtuvo un puesto y desde entonces, el corazón se llena de orgullo y comienza a sentir lo que Dios no quiere que se sienta.

    A veces nos sentimos menospreciados, otras veces menospreciamos. El contraste entre Agar y María evidentemente, es notable. Sobre todo cuando pensamos que María debio ser una adolescente al momento de ser embarazada por el Espíritu Santo. Saludos desde la Patagonia.!

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    1. Gracias Amado Hermano por su atento comentario, ya ve yo escribo y usted comenta, no somos nada ni logramos nada si no se produce ese intercambio. Creo que todos hemos tenido que pasar por estas experiencias para aprender que ¡sólo a Dios servimos, es todo para él y de él! Nunca podríamos conformar a todos, no fuimos llamados a eso sino a contentar el corazón del Padre y en ese contentamiento será nuestra satisfacción y consuelo. Aprecio de corazón sus comentarios, bendigo la hermosa Patagonia, donde Dios lo puso. Un abrazo. Pasotra Sara Gamez.

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