martes, 30 de septiembre de 2014

UN FALSO ADORADOR



    

Génesis 12:7  "Y apareció Jehová a Abraham, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido"

Leyendo la vida de Abraham y Lot, veía la vida de adoración, devoción y obediencia que se había formado en el hombre espiritual que llevaba Abraham interiormente; cuenta la biblia que a cada lugar que llegaba, levantaba un altar de adoración.
 Vivía una vida de comunión con el Dios que lo había llamado, que estaba conociendo y a quien le creía todas sus promesas.
 No así Lot, quien siguió la salida de Abraham, yendo con su tío de un lado a otro, hacia donde Dios lo enviaba, y que, a pesar de que podríamos ver, en apariencia una  vida de obediencia, él no fue obediente a Abraham ni imitador de su fe. Solo vivió de la fe de Abraham, solo tomo prestado durante el tiempo que estuvo, creciendo junto a su tío, de su fuego y pasión por Dios, pero dejándolo hacer a él.
 Me recuerda a la parábola de las 10 vírgenes en Mateo 25: 1 al 13, cómo la mitad de ellas, cinco, solo disfrutaban el momento que tardaba el esposo en regresar. Y cuando fueron sorprendidas por este hecho, las encontró sin aceite en sus lámparas, sin provisión y sin tener dónde y cómo conseguirlo.
Ellas fueron oportunistas.
 El oportunista vive el presente, cree, engañosamente que siempre será así, y que siempre habrá una nueva oportunidad o viá de escape para tomar.
 Ellas habrán pensado: -Si algún día sucediera les pediremos a ellas, son tan buenas que nos  lo darán. ¡Qué ilusas! Podrían haber parecido menos inteligentes, pero aquellas cinco sabían cuál y qué era lo verdadero, lo importante, y lo que debían cuidar y atesorar.
Existen muchos como Lot, que no aprovechan el hecho de tener junto a ellos, Hombre o Mujeres de Dios, apasionados, adoradores, íntegros, y generosos, para tomar y construir su vida espirituales, de comunión, adoración y personal con Dios, sino que les es más cómodo que todo lo hagan los otros, los llamados. Lo terrible es que llega un tiempo que deben ser separados, o deciden separarse e irse, y algunos, aquellos que supieron aprender, salen a tomar la tierra que Dios les prepara, pero los otros que solo vivieron del fuego ajeno, cuando lo hacen empiezan a secarse espiritualmente y a acrecentarse en ellos los deseos escondidos de su carne.
Siendo gobernados por éstos y seducidos, deslizándose hacia las oscuras Sodoma de este mundo, y cuyo estado viene a ser peor.
Dios levanta hombres y mujeres que nos dan luz, nos imparten vida, nos enseñan a adorar, a vivir junto al Espíritu de Dios con sus ejemplos, pero el fin es desarrollar al hombre espiritual que llevamos dentro, a partir de nuestra vida personal e intima con Dios.
¡Seamos adoradores, levantemos altares en todo lugar donde estemos,  y no vivamos de la adoración de otros!
Dios te bendiga, Sara Gámez.

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