lunes, 2 de marzo de 2015

EN HONOR DE LA MUJER



Reeditado:




"Mujer, Buscadora diligente"







Lucas 15:8 “¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla?”

Nuestro maravilloso Jesús no deja nunca de impactarme, no por caso tomó en este ejemplo a una Mujer. El conoce su esencia, su sustancia, su capacidad.
La mujer es una gran administradora de recursos, más cuando estos son escasos, ella sabe lo que significa tener una única moneda, que justo falte una, o cuándo se podría llegar a necesitar; es por eso que cuando se da este caso en una economía, sobre todo familiar se convierte en una diligente buscadora de ese insignificante pero importante recurso.
Jesús dice que: enciende la lámpara,  barre la casa y busca con diligencia hasta encontrarla...
 A veces no es una moneda, a veces es la sal de la vida, la alegría en el hogar, el amor a los quehaceres, la esperanza en el mañana, la fidelidad en el matrimonio.... Sea cual fuere la pérdida Dios sabe que tú sabes y puedes:
Encender la Lámpara: que significa buscar la luz, encontrar la respuesta.
 La luz nos permite ver lo que no veíamos, o dejamos de ver, de prestar atención a causa de la oscuridad. Ella  nos permitirá ver desórdenes, internos y externos, cosas y personas que invertimos en el orden de importancia,  descuidos al guardar rencores por recuerdos, amarguras donde iban las alegrías... La luz nos permitirá  mirar nuestra imagen al espejo, como  cuanto nos hemos estado adornando, arreglando el alma, o cuanto la hemos descuidado. Puede suceder que descuidamos o demasiado lo de adentro o demasiado lo de afuera; veremos, con la Luz encendida, quien está a nuestro lado; si el orden de prioridades en nuestras relaciones es confuso. Donde hay luz no habrá tinieblas.

 Barrer la casa: Encendida la luz,  se debe usar ese instrumento que las mujeres conocen y usan tan bien: la escoba. La escoba que antiguamente, en nuestra vieja vida, usábamos para espantar a nuestra suegra o a las malas ondas pero hoy sabemos que barrer significa limpiar. Limpiar no solo lo material, sino en lo espiritual, cierto, lo haremos con el perdón liberando almas que tenemos ligadas, sacando amuletos en los cuales confiábamos nuestra suerte, ídolos, y todas esas cosas de superchería que hacían nuestra mente más confusa y desconfiada de todos los que se nos acercaban.
Recuerdo que también se decía que la casa podía estar muy limpia o no, pero si el piso estaba sucio, todo se vería sucio y si estaba limpio todo se vería limpio. Es verdad que sobre el piso caén  las miguitas, los cabellos, los hilitos, las pelusas, el polvo de todas las pisadas. El piso es la base de la casa, el fundamento de nuestra vida, éste debe estar limpio de estas pequeñas cositas que caen sobre él y que terminan por ensuciarlo.
Miremos como está el fundamento de nuestra vida espiritual, de nuestro matrimonio, de nuestro hogar. Tal vez acumulamos cosas inservibles, barriendo enérgicamente encontraremos el brillo que estaba oculto, tapado, escondido. Limpio y con luz veremos dónde está lo que se nos ha perdido.
 Buscar con diligencia: Significa que se toma el trabajo y no descansará hasta encontrar lo que se perdió. ¿Será por eso que las mujeres son las que más perseveran en el Camino?
La mujer virtuosa de Proverbio.31:10   era infatigable, pero a veces nos fatigamos por lo que no es importante, trabajamos arduamente por  las cosas de nuestra casa, y olvidamos las personas en esa casa; trabajamos, trabajamos y se nos altera el humor de nuestra alma . Así somos de buscadoras diligentes en nuestra profesión o trabajo personal. Nos esforzamos, nos exigimos, nos entregamos y al final se nos fue la verdadera vida para nuestra alma. Se nos fue el tiempo para nuestro marido. Invertimos mal el tiempo en nuestros hijos. Proverbio 31:13 “Busca lana y lino, y con voluntad trabaja con sus manos” nos habla de la búsqueda diligente de esta mujer que nunca apagaba la luz de su lámpara, lo que le permitió ubicar la importancia de cada necesidad, en el tiempo justo sin perder jamás la mira, la visión para quién y porque hacía todas las cosas.
Reflexionarlo nos enriquece y capacita, es bueno de tanto en tanto con la ayuda del Espíritu Santo hacer un alto en nuestro camino, como dice Jeremías 6:16, prendamos la luz, barramos y busquemos que encontraremos aquello que se nos ha perdido.
Dios te bendiga, Mujer. Pastora Sara Olguín
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