sábado, 12 de septiembre de 2015

CUANDO LLEGUE TU NOCHE

                       

Marcos 4: 35  al 41

En Génesis  1: 5  Creó Dios de la luz: el  Día,  y de las tinieblas: la Noche.

En esta enseñanza  de Marcos 4: 35, nos dice su Santo Espíritu a través de Marcos, que esto sucedió “en aquel día” era un día en el cual llegó la noche, y los sorprendió.
Todos los que estamos en Cristo vivimos en el día, pero debemos pasar por la Noche.
Este es nuestro día que creó el Señor, para que nos gocemos en él: el día que Dios creó es Jesús.  Pero así como “la Noche”  perseguía a Jesús, así también nosotros somos perseguidos por ella.

San juan 12: 35 “Entonces Jesús les dice: Aun por un poco estará la luz entre vosotros: andad entre tanto que tenéis luz, porque no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe dónde va.”

·         Los que somos del día, debemos vivir de tal modo, que sea donde nos encuentre la noche, no nos sorprenda.
 No nos debería sorprender, porque así como los discípulos recibieron la enseñanza directamente de su Maestro Jesús, nosotros la recibimos de la Palabra y del Espíritu Santo.
·         El que anda en Luz, las tinieblas no prevalecerán. No nos vencerán, pero no quiere decir que no nos tratarán de dar alcance para detenernos, o desviarnos del camino, y de llegar adonde vamos.
Y aquel día llegó la noche y los encontró en la barca.  
·         Había un propósito para lo cual habían tenido que subir a la barca, con Jesús, y era pasar al otro lado. No estaban fuera del orden de Dios, estaban en el lugar correcto haciendo lo correcto, ¿por qué entonces, fueron invadidos por olas y el viento, tanto que casi anegan junto a la barca?
·         Hermanos, el estar en el lugar indicado y haciendo lo correcto  muchas veces, por no decir siempre, levantará la oposición, la resistencia espiritual, la lucha, aún con personas que el enemigo usará para confrontarnos y hacernos detener, y si puede  hacernos retroceder, mejor,  a fin de que no logremos llegar a la otra orilla.
·         Pero los que están  en el lugar indicado, con la actitud correcta y haciendo lo justo, no lo estarán haciendo solos, sino que Dios estará con ellos y por ellos.
 En este pasaje vivido por los discípulos,  nos enseña que a pesar de empezar muy bien, podemos sutilmente por ser presuntuosos y engreídos de nuestra posición espiritual, ser llevados hacia la otra orilla,  y ser atacados sorpresivamente por Satanás,  “en la noche”.
·         Si estuviéramos atentos y con los ojos llenos de luz,  la noche pasaría rápidamente. Pero esta fue “una larga y dura noche”
Como ellos dijeron, “somos unos bravos y experimentados pescadores, que sabemos cómo llevar en la noche oscura, y en medio de una gran tormenta, esta barca, hasta el otro lado.”
38a: “Y él (Jesús) estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal…”

Así mandaron a Jesús, a la popa, o tal vez Jesús ocupó ese lugar, pues de allí se controla la dirección de la nave, mediante el timón. Y al ver esta maniobra, pensaron: - Vamos a mostrarle a Jesús, ¡cómo sabemos apañarnos sin su ayuda!

Cuando “la noche llega”,  es cómo que nos cae un manto negro que nos desestabiliza.
 No comprendemos  ¿qué  pasó? Había luz y veíamos, y de repente: Ya no hay luz, y no vemos. Entendíamos lo que estábamos haciendo y para qué, pero de golpe no sabemos hacia qué dirección va nuestra vida; nuestro matrimonio; nuestros hijos; nuestra economía.
¡Pero, si era apenas, que todo andaba “viento en popa”!, nos decimos, pero ahora, nos encontramos  “sin saber ni ver”.
Esa es la Noche, sobre tu día. Esos son los síntomas de su llegada.
Jesús les había enseñado a sus discípulos, cómo debían moverse y vivir en la luz, para que no fuesen sorprendidos por “la noche”,  mientras la tenían con ellos, a fin de que fuesen hijos de la luz.  La noche puede llegar, y no hay dudas que en algún momento de nuestro día, llegará, pero no nos debe sorprender.  ¿Qué significa ser sorprendidos?

-Es ser tomados desprevenidos,  sin estar preparados.
-Descubrir  algo que estaba oculto,
-Experimentar una alteración emocional cuando una cosa no está prevista o no se espera.

Yo creo que esto último le sucedió a los discípulos fueron atacados en sus emociones, cuando más confiados estaban en sí mismos.
No fue el hecho de la oscuridad de la noche, estaban acostumbrados a ello, iban a pescar en las altas horas de la madrugada. 
Tampoco la tormenta en el mar, porque seguramente habrán pasado por muchas en toda sus vidas, y tal vez más peligrosas. 
Para mí fue, que fueron sorprendidos con una autosuficiencia y confianza en sí mismos que les descubrió, lo que ellos, no esperaban: sentirse tan seguros de sí mismos y descubrir que no lograrían salir con vidas de esa noche tormentosa sobre el mar. 
Así que buscaron a Jesús, y lo encontraron dormido.

Jesús dormía porque ellos no lo necesitaban. “Dios no intervendrá en nuestra larga y dura noche, a menos que lo llamemos.”

Ahora ¿qué fue lo que atacó Satanás, para llevar a cabo su plan? La barca.

37- Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que se anegaba.

Satanás vendrá a impedir que llegues al otro lado. Satanás no quiere que alcancemos nuevos niveles de fe que nos traerán nuevas victorias.
¿Cómo que echaba las olas en la barca? Yo he visto cuando,  las olas pegan contra la orilla, la playa, los acantilados. Pero aquí especialmente, “azotaban a la barca” 

San Juan 17: 12 al 15 dice “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal”
Todo lo que podía hacer Satanás era contra la barca, pero no contra ellos. Porque mientras estaba en el mundo, Jesús, los guardaba del mal. ¿Y dónde estaba Jesús? ¿Y dónde está Jesús, contigo ahora?
·         Satanás atacará el medio que está usando el Señor para llevarte a la otra orilla, a otro nivel.  Puede ser tu negocio, tu empresa, tu matrimonio, tu ministerio. Aquello que es el vehículo que te transporta hacia otros, que te conecta con otros, que le interesan al Señor.
38b: “y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?
Lo mismo que decirle: ¿No te importa que muramos?
¡Ah! Entonces viendo la gravedad de la situación y el descontrol del clima, reaccionaron.

Es que tú puedes saber manejar muy bien tus hijos, tu dinero, tu matrimonio, pero no puedes manejar los factores externos a los mismos. 
Ellos sabían por vasta experiencia como controlar al máximo su nave, pero no podían, ni sabían controlar los vientos y las olas del mar.
Es que podemos saber gobernar muy bien nuestra casa, como nos dice el apóstol Pablo en 1 Timoteo 3:5 “(Porque el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?);” pero no sabemos ni podemos controlar los factores  externos, lo que no vemos cómo, ni dónde, ni cuándo, se ha originado.
  • Cuando  la noche ciega nuestra visión, nos deja, sin saber ni ver lo que sucede.
  La palabra les previno, para que no se dejen sorprender cuando llegara la noche, sin la luz, 

  • Tengan luz, y las tinieblas no prevalecerán.
  • Ellos debían estar preparados para el ataque, y ya saber que pasara lo que pasara, sus vidas no serían tocadas, pero sí, la barca.

Satanás te tratara de detener rompiendo, deshaciendo, lo que usarás para ir hacia la otra orilla. (tu empresa, tu reputación, tu ministerio, tu matrimonio)

Pero llamaron a Jesús, quien confiado en su Padre dormía, sabiendo que en algún momento sería despertado  por ellos, que será despertado por ti, o por mí:

 ¡Y calmó los vientos, y las olas cedieron!

 Y en Marcos 5: 1 dice que llegaron sanos y salvos a la otra orilla.

  • Con Jesús llegaremos, nunca quedaremos a la mitad ni perdidos, ni a la deriva, sino que llegaremos!

Esta es la seguridad que debemos tener, en todo envió al cual debamos ir.

·         Nuestra vida no será tocada, aunque el diablo intentará destruir el medio que usemos para pasar del otro lado.
 Esta es la sabiduría que nos debe quedar de esta experiencia.

·         Esa sabiduría nos salvará de ser sorprendidos en la noche, por las estrategias de Satanás.
Esta es la convicción que nos debe mover.

·         Del otro lado hay un propósito que es mayor en poder e importancia, por lo que estaremos allí.


Dios te bendiga. Pastora Sara Olguín.

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