martes, 22 de septiembre de 2015

LA CASA A LA CUAL PERTENECES


  •  "Definir cuál es la Casa a la que pertenecemos, nos determina el destino que tendremos."


1 Samuel 17:58 " Y Saúl le dijo: Joven, ¿de quién eres hijo? Y David respondió: Yo soy hijo de tu siervo Isaí el de Belén."
El gran hecho que David había logrado, derrotar a Goliat, debía ser atribuido no solo a él, sino a la Casa a la cual pertenecía. 

David podría haber aprovechado esa ocasión para reprochar a su Padre, el abandono con el cual había crecido. Es que es así, muchos hijos esperan llegar a lugares destacados o tener notables logros en la vida, para volverse contra aquellos que no le han dado el valor y la ayuda que necesitaban.
 Sin embargo, noblemente David levanta el nombre de su padre y de su casa, porque si bien la Victoria se la había dado el Nombre de su Dios, esa era la casa donde Dios lo había hecho nacer.
 De su nobleza dependería la promoción de Dios, no solo de la derrota de Goliat, pues un rey debe tener fuerza y coraje pero también nobleza y benignidad, y Dios estaba formando su carácter a través de todas aquellas tristes situaciones con su padre.
Había algo más que vencer a Goliat, había un gigante más grande que se podría haber quedado con esa victoria, y era su sentimiento de dolor en su corazón por el trato de su padre y sus hermanos para con él.
En la vida natural, pudiéramos haber tenido buenos padres, como también padres que nos abandonaron, o ausentes; padres que no merecían nuestro respeto, o padres nobles, así también ocurre en la vida espiritual, podemos haber tenido pastores, pastoras, tutores o lideres que nos han cuidado y formado con todo el bien de la palabra, como no el que no hayan sido tan nobles, y justos. Pero Dios nos enseña a honrar a nuestros padres más allá de si lo merezcan o no, sean éstos en el orden espiritual o natural, porque  lo que Dios está evaluando, es mi integridad, y los principios que rigen y regirán mi vida. 
  • Contrariamente a lo que creemos, los sanos principios nacen en las peores circunstancias 1 Corintios 11:19 "Porque es necesario que entre vosotros haya bandos, a fin de que se manifiesten entre vosotros los que son aprobados."
Podemos hacer grandes proezas y atribuirlas humildemente a la ayuda de Dios, pero nos faltaría integridad si nos olvidamos en la Victoria, la casa a la cual pertenecemos por Gracia de Dios, y el padre que Dios puso sobre nuestras vidas.
A veces tenemos en poco, por ignorancia o por omisión, que Dios nos bendice dentro de la Casa en la cual nos congregamos, allí dice el salmo 133, Él envía su bendición y vida eterna. 
Pero también allí Dios reservó para nosotros nuestra protección; la casa de Dios donde nos congregamos es nuestro refugio en el día de la angustia, y así lo tiene que ser en el día de nuestra victoria; es nuestra familia donde recibimos cuidados y amor, donde la palabra de Dios, traída por  nuestros pastores nos alienta, nos corrige y nos protege. Dios guarda a los justos con cercos de protección dentro de la Casa de Dios, mi hermano, mi hermana, mis pastores, y Dios son mi cerco, mi límite, por amor a ellos no los traspasaré.
No vivas tus victorias, separado de la Casa de Dios a la cual perteneces. No atribuyas las respuestas a tus oraciones solo a ti, pues si estás en una Casa Pastoral, hay oraciones levantadas por ti, en todo tiempo. 
No disfrutes esos triunfos en soledad, pues la casa debe ser honrada por tus logros, a fin de que se cumpla tu destino en Dios.
Dios te bendiga, Pastora Sara Olguín.

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