jueves, 23 de febrero de 2012

LIBERTOS O CAUTIVOS

LUCAS 1:74-75
...."Que librados de nuestros enemigos, sin temor le serviríamos. En santidad y justicia delante de El, todos nuestros días"

En los días de presentación de nuestro Señor Jesús, en el templo, vivía una mujer, llamada Ana, que pertenecia a la casa de Aser, hija de Fanuel, la cual había estado casada por 7 años, y había quedado viuda desde hacia 84 años, tiempo durante el cual no se apartaba del templo. El mismo templo en el cual se estaba presentando a Jesús. 
Dónde ,ella había servido de noche y de día con ayunos y oraciones, pidiendo a Dios por Aquel que ,ahora por la Gracia de Dios  contemplaba y declarándoles a todos que la Redención de Israel, se había manifestado.
Ana fue parte de un pueblo, que el diablo  sujetó a esclavitud. Esa esclavitud le había impedido que se ofrecieran voluntariamente, como diversamente, lo había hecho Ana. Este pueblo ahora iba a poder venir a presentarse, en santidad y justicia, delante de El, todos los días, así como Ana pudo servirle a Dios voluntaria y diariamente con sus oraciones y ayunos.
Este pueblo había sido llevado en esclavitud por la religiosidad, estaban sujetos a tradiciones, días, mandamientos de hombres; la religión que ellos mismos practicaban los esclavizaba al temor y a la hipocresía.
Jesús, el hijo de Dios había llegado para ir delante de la presencia del Señor, a fin de preparar un camino nuevo y vivo para ellos (Hebreos 10:19-22).
Hubo una mujer que todos conocemos, Sara, de la edad de 91 años, que dió a luz al hijo de la promesa (Isaac); Ésta tenía una señal, que la separaba del resto;  porque daría a luz a través de un vientre esteril, así como Ana, que a la edad de 91 años (7 años haba estado casada,  más 84 años de viudez, dan en total 91 años) dió a luz, siendo vieja y viuda,  al Hijo de la Promesa que todos esperaban,  que traería redención en Jerusalén. Seguramente cuando ella perdió su marido, también perdió su esperanza en lo natural de concebir, era imposible que ella concibiera sin marido;  viuda y vieja, aún más.
Pero quiero detenerme a mirar quién era Ana.
Quién era Ana?
Ana, cuyo nombre significa Gracia, Feliz, era de la tribu de Aser; Aser fue hijo de Lea,  quién se llenó de dicha cuando lo tuvo a través de su sierva Zilpa y así lo dejó expresado en el nombre que le dio a su hijo (Génesis 30:13)
 El padre de Ana fue Fanuel, cuyo nombre significa Rostro o visión de Dios.
 Ana estaba sellada por una generación; sellada por una visión;  preparada para un propósito. Puedo imaginarme a su Padre Fanuel confesando:" mis hijos verán a Dios, mis hijos darán a luz el propósito de Dios, Yo ví a Dios, yo tuve una visión, mi Hija ha sido preparada, por gracia de Dios para dar a luz el propósito de Dios". ¿Qué declaraciones hicimos el día que nacieron nuestros hijos?
El pueblo que se estaba formando desde Abraham sabía declarar con fe y sellar con los nombres que les daban a sus hijos. En esos nombres quedaban registradas sus historias, los momentos que habían vivido, el por qué de cada uno de ellos y lo más importante el para qué de cada uno de ellos. Lo iban a lograr, aquello por lo cual estaban en esta tierra; lo profetizaban, lo anunciaban y durante todo lo que duraren los días de sus vidas, sus nombres serían un eco espiritual, al nombrarlos.
Ana pertenecía a esa generación profética feliz,  por llevar a término su propósito.
A los ojos humanos, Ana había vivido tristemente, viuda desde jovencita, sola y sin hijos, metida dentro de una iglesia, orando y ayunando; quién no diría-¡Pobre jovencita, que desperdicio!-
Pero Ana descubrió y vivió para el Reino de Dios, su propósito superior la sostenía: dar a luz con ayunos y oraciones, llamar de lo que no es a lo que es, mover las aguas del Espíritu, activar con su ve la Voluntad de Dios a fin que: llegado el tiempo la Redención de Dios sea manifestada a Israel, ¡Gloria a Dios!
Ana vivió para una visión, fue preparada para un propósito. ¿Vivimos nosotros así? ¿Hemos descubierto nuestro para qué en la vida de este mundo? ¿Entendemos que las circunstancias naturales no pueden abortar los eventos espirituales?
María, fue buscada por el angel Gabriel para traer en su vientre natural, al Hijo de la promesa, el que traería la redención de Israel, pero Ana fue preparada por Dios para darlo a luz en lo espiritual. Aleluya!
Esta mujer no sabía lo que era la tristeza, la amargura, ella fue una mujer Libre, dada a luz en libertad ; pertenecía a la casa de los felices. No pudo ser esclavizada por su presente, solo casada por siete años, y sin descendencia, no! No pudo ser esclavizada por la religiosidad. No pudo ser esclavizada por la situación política de su nación. ¡Ella era libre!. Solo los que viven en la libertad de su espíritu pueden ser usados por Dios para traer libertad a los cautivos. Jesús, que sería libertador del pueblo de Dios debía ser traído del cielo a la tierra por un espíritu libre. Aleluya!
La Historia de otra Ana, que tomó su libertad.
1 Samuel 1 nos cuenta la historia de otra mujer, llamada Ana (podemos tener ciertas personas nombres iguales, pero naturaleza distinta, identidad distinta y condición distinta). Todos conocemos esta historia, ella, tenía una rival;  esposa de su marido, llamada Penina. Esta, amargaba sus días, haciéndose más fuerte, cada vez más, sobre su vida.
Penina se había hecho tan fuerte sobre la vida de Ana, que llegaba a manejarla a través de sus emociones; sólo ella sabía como impedirle que llegase a obtener libertad para ser felíz, más allá de su situación y de su estado de esterilidad.
Penina amargaba más aún a Ana cuando llegaba el día anual de ofrecer sacrificio a Jehová de los Ejércitos,  Sabaoth, el que peleaba y ganaba las batallas de su pueblo.



Ella no podía impedir que su marido Elcana, le diese a Ana, una doble porción para llegarse al Altar de Dios y adorar, pero si podía impedir que  aceptara la ofrenda que le daba Elcana a fin de que no llegase allí y comiese en la Presencia de Sabaoth.
 Penina era consciente que al altar de Dios se llegaba por la ofrenda del sacrificio; que era en el Altar de Dios donde uno, se ofrece voluntariamente sin temor para servirle; que era allí donde alegremente Dios comparte el Pan espiritualmente, con su pueblo, y que era en el Altar donde se conciben los propositos del Padre (Fanuel, Rostro o visión de Dios).
Hay otro personaje que no ignora el poder redentivo que tiene la ofrenda sacrificial de nuestro Señor Jesucristo, Satanás,  que como Penina, trata de impedirnos que aceptemos de mano de nuestro Redentor, la ofrenda que nos liberará de nuestra esclavitud;  la ofrenda que nos liberará de nuestros enemigos: Satanás, el pecado y la muerte.
En los evangelios, se nos relata, que entrando Jesús en el templo encontró a una mujer encorvada, que por 18 años estaba atada por el Diablo, ¿cuánto tiempo habrá estado Ana sufriendo aquella esclavitud ejercida sobre sus emociones por Penina? no lo sabemos pero Jesús nos dice que esta mujer que supuestamente debía ser libre, ya que pertenecía a la fe de Abraham , estaba en esclavitud, por 18 largos años, sin poder concebir en la presencia de Dios el destino para lo cual había nacido; de qué manera se la habría ingeniado Satanás para tenerla ligada, esclava y sin poder llegar a entrar, con libertad a la presencia de Dios.
 Pero allí se había presentado Jesús, el Cordero de Dios, apartado y sin mancha para el sacrificio y por la fe ésta mujer lo vió y lo aceptó, y fue liberada. Ahora, como pueblo de Dios e hijos de Dios tenemos muchas cosas, confusas, muchos creemos que el altar es el púlpito, cierto, aquello lo puede representar; muchos creemos que la presencia de Dios está sólo en la casa de Dios, y otros creen que comunión con El, es orar, ayunar, evangelizar, predicar, etc. Por la palabra de Dios nos damos cuenta que Dios no podía tener contacto con un pueblo esclavo; no puede tener, ni revelarse a un espíritu que no está libre o no se siente libre; no puede usar a nadie que no esté libre espiritualmente para liberar a otros. No me podrá usar si yo todavía no vivo en la libertad de la Palabra. Estas mujeres se llamaban igual, eran dos "Ana", una tenía libertad en su espíritu, había sido concebida en libertad, era libre; la otra era esclava. Su espíritu no tenía libertad, no podía concebir.
Dios, dice  en Exodo, que vió la cautividad de su pueblo y oyó su clamor, y lo primero que debió hacer no fué revelarse a ellos, sino libertarlos a travé de un hombre, que fué libertado de sí mismo, Moisés, para después revelarse a ellos. Dios veía a su pueblo que como le había preanunciado a Abraham, estaba, en los días de Herodes en esclavitud, y sabía que debía enviar un libertador. Ya no de la tierra sino desde lo alto de la aurora, para que preparase un camino nuevo y vivo a fin de libertarlos y llevarlos a la libertad de su Presencia.
Volvamos a la vida de Ana.
Cuyo esposo era Elcana, su nombre significa "Dios es celoso,o el celo de Dios". El le decía "no te soy yo mejor de diez hijos". El quería, humanamente hablando despertar el amor de su esposa que estaba adormecido, cegado, bloqueado por la realidad de su condición; El le quería recordar que el motivo de estar juntos, de ser su esposa era El, y no los hijos que no podía tener.
Elcana, daba a Ana una ofrenda doble, para que se presentase delante de Dios, era una ofrenda especial, una ofrenda sacrificial, él estaba renunciando a sí mismo para que ella obtuviera el deseo de su corazón, a pesar de que no era correspondido en su amor, él le estaba abriendo el camino a su esposa, quitaba los impedimentos para que con libertad ella se ofreciera voluntariamente, a ese amor.
Qué tremenda prueba de amor que recibía Ana, año tras año de parte de su esposo. El no la desechó por ser estéril;  tampoco la echaba fuera por no amarlo.
El sufría su desprecio. Tal vez más de lo que ella sufría con Penina, pero él tenía un espíritu libre, él resolvió amar a Ana, a pesar de su amor no correspondido, y a pesar de que ella fuera estéril;  él resolvió entregarse a sí mismo, amarla y abrirle, facilitarle el camino hacia el Altar de Dios.
Ohh! maravilloso Señor, llena mi corazón al ver en este hombre de espíritu libre, Elcana, y encontrar en él a nuestro Señor Jesucristo.
A veces malentendemos los celos de Dios, dice su palabra que el Espíritu de Dios nos anhela celosamente, y ésta es la mejor manera de expresar su celo, entregarse más a ese amor no correspondido, hasta concretar su propósito de ser en nosotros.
Los invito a mirar nuevamente a Ana, en 2 Pedro 2:19b dice"Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció", así que Ana escogía todos los años ser esclava de:- Penina- su amargura-  y su esterilidad, y no ser libre  por el amor de su marido.
El pueblo de Dios de aquel tiempo había decidido ser esclavo de aquello que lo vencía: el Emperador, la religión o sus pecados. E indirectamente hoy somos esclavos del príncipe de la potestad del aire, y de nuestros pecados.
CRISTO, NUESTRO ELCANA
Así como Elcana, moría a sí mismo, renunciando a reclamarle y exigirle con derecho a Ana, su amor no correspondido;  renunciando a aborrecerla como la Ley le permitía de hacerlo por ser considerada maldita, y digna de ser denigrada,  moría a sí mismo entregándose a amarla mas que a sí y ofreciéndole una doble porción, como ofrenda sacrificial, de esta misma manera y mucho más, ha sido aquello que nuestro amado Jesús, ha hecho por todos nosotros, quitando el impedimiento que no dejaba que entráramos libremente para hallar oportuno socorro ante el Trono de la Gracia de Dios, ese impedimento que es nuestra naturaleza de esclavos, nacidos en esclavitud.
Y así como Elcana, que  le ofrecía continuamente la oportunidad de escapar de esa esclavitud en virtud de la doble porción,  para que ella pudiera comer alegremente en la presencia de Dios, por gracia del amor de su esposo, así Jesús, continuamente, nos ofrece su doble porción, su sacrificio.
 El mismo, para que nos presentemos con libertad ante el trono del Padre y en su nombre recibir libertad de toda situación, de toda condición que quiera llevarnos nuevamente a un estado de esclavitud.
Gálatas 4:31, nos dice para abrir nuestro entendimiento espiritual y para que rechacemos la esclavitud en cualquier orden que " no somos hijos de la esclava sino de la libre" .
 María en su vientre natural, dió a luz a Jesús, bajo la ley, pero Ana (gracia) en su vientre espiritual dió a luz a Jesús, en la libertad del Espiritu de Dios.
Gálatas 5:1 dice "Estad pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud".
 San Juan 1:13...."Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios"
Nuestra libertad con que Cristo nos hizo libre, fué a partir de engendrarnos en el Espíritu incorruptible de su palabra, nacidos en el Espiritu de libertad.
Penina tuvo muchos hijos, pero eran hijos de esclavitud, Agar tuvo hijo, pero fue hijo de esclavitud, hoy podemos exhibir muchos hijos pero ¿serán frutos de un espiritu libre?
Se concibe en la libertad del Espíritu, sólo lo que fué traído por el Espíritu desde el trono de Dios, o se concibe  en el deseo o los deseos del corazón sin intervención divina.

La impotencia del hombre o la esterilidad en la mujer requiere la intervención divina, pero hay algunos que se tratan de hallar ellos mismos imposibilitados a fin de agradar en todo a su Dios, como hay otros que se niegan a concebir  en el Espíritu, porque prefieren vivir esclavos de sus pecados.

Muchos no se interesan del marido, están en revancha, en competencia. ¿Cuántos tuvo Penina? Yo debo tener  más.
 
Elcana sufría. ¿Alguien le preguntó a Elcana, que sentía cuando su amor, no era entendido por su amada ?
 ¡Cuántas novelas se escribieron de aquellos amores no correspondidos!, ¡Y qué poco nos sirve tener una alma tan sensible,  para no percibir el amor de Dios apenas un poquito..¡
"Mas Dios, muestra su amor para con nosotros, en que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros" Rom 5:8.Hoy hay muchas Anas libres, y muchas Anas esclavas en la familia de Dios;  ambas tienen su Elcana, que manifestó y manifiesta su amor por ellas.
Hoy Elcana, el Dios celoso, el que te desea, el que te ama, te extiende su ofrenda: ¡ El mismo,!
 Para que la tomes, la aceptes y puedas ser revestida de su amor;  y en ese amor,  seas libre de acusación, de esterilidad, de complejo, de pecado, de odio, y de todo aquello que te haya esclavizado,  o  te esclavice,  impidiéndote ser una hija o un hijo de Dios libre, para ser usado en esa libertad que  liberta a otros.
No hay Peninas ya, ni aún el mismo Satanás que puedan afectarte ni física, ni emocional ni espiritualmente, solo tienes que aceptar la ofrenda: El sacrificio del Cordero de Dios en la Cruz, que abre el camino para que puedas comer con libertad en la Presencia del Padre, y ver su Rostro lleno de Luz y allí concebir en el espíritu lo que darás a luz para El entre los tuyos.
Dios te bendiga. Pastora Sara Olguín
(Todos los Derechos Reservados).

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