Y LE PUSIERON SOBRE EL SU CRUZ....




En Lucas 23:26 comienza la narración de la crucifixión de nuestro Señor de esta manera.." y llevándole, tomaron a cierto Simón de Cirene, que venía del campo y le pusieron encima la Cruz para que la llevase detrás de Jesús.."



Cuánta violencia que trasmite esta pequeña frase, y le pusieron encima la Cruz ....
No le preguntaron primero : - Hey, caballero , quiere usted ayudar a este hombre a llevar esta pesada cruz?
¿Quiere usted involucrarse con la condena de este desconocido, y malhechor ?
¿Quiere usted sentir lo que éste está sintiendo en este mismo momento ?  ¿Quiere usted verse identificado, por todos los que lo verán llevando la cruz del condenado?
Y así nos ocurre, en nuestras vidas las situaciones no nos preguntan, nos asaltan . 
Los accidentes, las tragedias, los conflictos no te preguntarán si hoy te pueden sorprender, así como fue tomado Simón de Cirene violentamente.
Situaciones que vienen a robar, a destruir y a matar tu vida, se te echarán encima, para que te sientas caminar detrás del  condenado.  
                     
 Mientras leía estos versículos, tantas cosas subían a mi corazón, y no puedo decirlas todas, no alcanzarían las palabras. 
Pero una sí quiero decirte a ti, que hoy has entrado en este blog y que tal vez cargas alguna cruz que te impusieron, que heredaste, con la que fuiste atado ya sea por nacimiento o por herencia, por causalidad o por desgracia, lo que quiero decirte es: que veas lo que pasó con este hombre que prendieron por caso, que venía de su trabajo y que fue obligado a cargar la cruz de un desconocido; que veas que aquello que por lo violento pudo resultar un trauma, para todos sus días restantes y que aunque todos los que estaban ahí cuando vieron que tomaron, supuestamente a un inocente que venía del campo, habrán gritado y habrán dicho - ¿Porqué a El ?  y seguro Simón habrá pensado - ¿Porqué a mí,?... Pero que, y presta atención a ésto: que cuándo caminó ese poco, con esa cruz, con ese peso, y alzando su cabeza sudada y su cara enrojecida, vio las espaldas del hombre desconocido para El, y comprendió que esa Cruz en realidad, no era la de aquel hombre sino que era su Cruz, cargada por ese desconocido, que de alguna manera lo conocía a El.

Esa cruz tenía el sabor de sus dolores, tenía el olor de sus pensamientos, tenía las vetas de sus heridas, hasta tenía la dureza de su corazón.
Tenía un peso enorme, ese peso era imposible de poder llevar toda su vida, y fue en ese momento que seguramente Simón habrá comprendido que si lo obligaban a llevar ese gran peso por un poco más no resistiría, y clamó dentro de sí, - ¡Ayúdame Dios mío! porque no podré llevar esta cruz un tiempo más, ¡ayúdame!; y en ese preciso momento así como le fue puesta imprevistamente, así le fue quitada. 
Pero ahora, él conocía esa cruz, él sabía que era pesada, que era rugosa, como las heridas de su alma, que era de mal olor como sus pensamientos y que era doloroso llevarla,  así también de golpe sintió el alivio, se sintió liviano, clamó y dijo: - ¡Gracias Dios! y cuando siguió con sus ojos la cruz,  vio que la colocaban sobre las espaldas de Aquel desconocido, y quiso gritar, - ¡No, esa es mi cruz! Pero ya se la habían puesto sobre El , sobre Jesús.
De repente ese condenado dejó de ser un desconocido para Simón, tuvo sentido  que hayan puesto esa cruz sobre Jesús; y él, que venía sin saber lo que estaba ocurriendo  ese día, en su ciudad, entre el pueblo en ese momento aquello que hubiese sido el trauma de su vida, se convirtió en su salvación.

Violentamente había sido involucrado en una situación totalmente ajena a él, donde el protagonista era un desconocido pero ahora los dos, tenían algo en común y era la Cruz, no eran dos cruces , era una sola, la suya.

Sabes, el diablo preparó una situación violenta para marcar toda la vida de Simón de Cirene, llevar la cruz del crucificado, ¡Qué bajeza! Pero ese día, aquello que parecía ser su muerte se convirtió en su liberación, él supo quién era el desconocido y de quién era la cruz que llevaba.
Mira esto también, porqué se le dio un nombre al que habían elegido por azar, Simón de Cirene, por que así como Dios conoce nuestros nombres así el diablo sabe que en cada uno de nosotros fue puesto un propósito especial; nuestra vida tiene un sentido por el cual ha sido puesta en esta tierra, nuestros hechos y nuestras decisiones marcan una huella para aquellos que nos seguirán.

Dios nos puso con un propósito sublime aquí, y así como su hijo Jesús, nació y vivió dejándonos un camino para andar, así nosotros debemos permitir que nuestra descendencia, que todo lo que salga de nosotros, no se pierda sino que en ese mismo camino pueda andar.

En Marcos 15:21, la palabra nos dice: que obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo... aquellos que más tarde fueron conocidos en la comunidad cristiana, y que trabajaron junto al apóstol Pablo para dejarnos un camino abierto para todos nosotros, los que hoy también hemos entendido, que nuestras cruces por más pesadas que sean, heredadas o construidas por nuestras malas decisiones, las cargó 2000 años atrás, este desconocido, llamado Jesús, el Cristo.

Permite que la cruz que has cargado hasta hoy sea puesta sobre Jesús, El la quiere sacar de sobre ti.
 No fue El quién violentamente, un día la puso sobre tus espaldas; no es El quién te dice que estás obligado a llevarla.
 El fue quién la cargó sacándola 2000 años atrás de tu vida, para hacerte libre hoy, y no solo a ti sino a toda tu descendencia.
El sabe quienes han nacido de ti, quienes nacerán, que cosas serán hechas por ti para la bendición de otros.
Ya no mires sus espaldas, conoce a Jesús, él  te ama... y dale tu cruz, hoy.

Dios te bendiga!
Por Pastora Sara Olguín

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