domingo, 14 de julio de 2013

EL ROSTRO DESFIGURADO


Isaías 52:13y 14
13- "Miren, mi siervo triunfará; será exaltado, levantado y muy enaltecido. 14- Muchos se asombraron de él, pues tenía desfigurado el semblante; ¡Nada de humano tenía su aspecto!

Quiero compartir con Ustedes, una reflexión  acerca de estos dos versículos;
en el primero hay una afirmación profética sobre lo que sucederá con el siervo del Señor.

Dios declara: él prosperara y será levantado, será elevado y grandemente exaltado.

Afirma que esto sucederá con uno, que es llamado: siervo.

¿Quién era un siervo?

  Dentro de la terminología real del antiguo Oriente Medio, y según la biblia de estudio NVI, siervo era algo como un "enviado de confianza" o "representante personal", también en Lucas 17:7 Jesús da una enseñanza sobre el trato que los Amos tienen con sus siervos, y la rendición completa en obediencias que éstos deben tener para con sus amos.

Un siervo era aquel cuya vida consistía en servir, ser útil para toda tarea que se le mandase.
No tenía otra aspiración más que esa. En la biblia tenemos tantos ejemplos desde el Génesis hasta el Nuevo Testamento que nos enriquecen con sus hechos, nos enseñan unos y nos desagradan otros.

En estos dos versículos Dios nos muestra que diferente es su trato, con sus siervos, especialmente con el Siervo del Señor, como describe la escritura a Jesús, en Isaías 42.
Dios dice "a mi siervo," a aquel que fue enviado y no descansó hasta dar a luz mi voluntad en la tierra, -Yo lo exaltaré. lo levantaré, ¡Aleluya!

Jesús fue exaltado hasta lo sumo, como Señor y Cristo.

Pero me hablaba esta Palabra sobre que muchas veces queremos y anhelamos ser exaltados; levantados para ser vistos, y sobre todo prosperados en todo aquello que emprendemos para Dios, como en nuestra vidas personales, pero pongamos atención al versículo 14 que es muy importante, porque, primero debe cumplirse lo declarado en el versículo 13, el Siervo del Señor debía pasar por lo segundo del versículo 14.


Muchas veces empezamos a ser trabajados, nuestro aspecto inicia a ser tocado; debemos llegar a ser lo que Dios declaró que seríamos; tantas otras, el rostro a causa del dolor, de la tristeza, el llanto, se nos deforma; pierde su frescura, su belleza, aun hasta su juventud. A nadie atraemos; la luz del rostro se nos apaga, muchos quedan boquiabiertos al vernos sin decir nada, solo lo piensan.

Los siervos no heredan, los siervos siempre serán enviados "en nombre de", los siervos no deciden, no expresan, los siervos solo obedecen estén o no cansados, y los siervos que no son hallados fieles, son disciplinados, y a veces se los deja para trabajos más esforzados.
Los siervos quedan en el nivel que están, y como son; sus amos no se preocupan por llevarlos a mejor, a cambiarles su situación en ningún sentido, viven y les basta comer y tener un espacio para dormir.

  Pero aquellos que sirven al Eterno, si bien deben pasar por el trato de servir en obediencia y sin descanso, aparentemente sin reconocimiento o atención, son a los que Dios les dice: -Mis siervos serán prosperados, y levantados.

  Dios es un Amo diferente, el no nos quiere siervos, sino amigos.

 El nos empieza a trabajar mientras nosotros trabajamos para El.

 Jesús debió cumplir hasta lo último y perfectamente en obediencia todo, lo que le fue encomendado, sin sacar o agregarle, dependiendo en cada paso de las órdenes de su Señor. El hacerlo lo llevó a sufrir sobre sí mismo los golpes, los vituperios, la violencia, las injusticias por causa de nuestra salvación. Cada uno de los ataques que sufrió desfiguraron su rostro, al punto que ya no podía ser reconocido por los hombres. En la Cruz perdió su identidad para tomar la de todos y cada uno de nosotros; Así sus siervos hoy, que quieren servirles debemos tomar su ejemplo de obediencia y sumisión, pero también recibir los vituperios y los golpes del servicio que no tienen otra función más que la de desfigurarnos, borrar de nosotros aquella vieja identidad terrenal para tomar la nueva del cielo, entonces sí, seremos como El exaltados, levantados y sentados a su diestra, donde Él fue puesto como Señor y Cristo.
Relee estos dos versículos, y permite que el Espíritu Santo te diseñe, entre sus manos, mientras vas por el camino sirviendo al Dios que te ha salvado.
Dios te bendiga. Pastora Sara Gamez

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2 comentarios:

  1. Pastora, se sorprendería saber que ya van como tres veces que Dios me habla a través de sus artículos. Gracias por compartirlos con todos nosotros.

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    1. Estimado Hermano Marc, ese es el anehlo de Dios cuando solamente usa sus instrumentos: Hablarnos, Dios habla a sus hijos de maneras indescriptibles, aún me habla a mí mientras escribo y muchas veces me ha ministrado, Gloria a Nuestro maravilloso Padre!

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