miércoles, 11 de diciembre de 2013

¿QUIEN DEBE SER FELIZ CUANDO FESTEJO LA NAVIDAD?

¿A quién hago feliz con el árbol de navidad, a mí o a Cristo?

Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí.
 Que si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, ó que vivamos, ó que muramos, del Señor somos." (romanos 14: 7 y 8).




No hay dudas de que para todos nosotros, los que hemos nacido de nuevo por el Espíritu de la Palabra (1Pedro 1:23), hay una sola cosa para lo cual vivimos y es esa: agradar al Padre, quién nos amó de tal manera que nos salvó eternamente en su Hijo Jesucristo (San Juan 3:16).
Claro que así como hemos aprendido a conocer a nuestros padres terrenales para agradarles, mientras crecíamos; ahora que nuestro Padre es Dios, mientras crecemos y caminamos en Él (Cristo) nos esmeramos en saber lo que le agrada a través de su palabra.
La biblia es la instrucción del Padre para todos sus hijos, sin importar la raza o idioma que hablen, ni las culturas que tengan, somos uno en Cristo (Efesios 1: 11 al 16). Es en la biblia que conocemos su Voluntad y sus leyes; las leyes y principios del Reino en el cual hemos nacido y reinaremos junto a Cristo Jesús.( 2 tim 2:12)
Es en la biblia justamente donde están sus enseñanzas para que, mientras caminamos nos separemos de lo que ya no nos pertenece,  y no causa agrado a su corazón. Muchas veces juzgamos la cultura de la nación de un hermano y el que en Cristo siga practicándola, sin ver cuanto todavía tenemos nosotros pegado en nuestros hábitos, pensamientos y maneras de hablar. El deseo de Dios es tener un pueblo santo con una misma manera de pensar, de hablar y de sentir (1 corintios 1:10) y esa única manera esta en la Biblia.
 Un mismo linaje, una misma lengua, una única manera de pensar y de sentir según su Palabra.

 DEUTERONOMIO 16:21 dice " No plantarás ningún árbol para Asera cerca del altar de Jehová tu Dios, que tú te habrás hecho".

Los paganos construían sus templos en lugares altos y luego plantaban los árboles sagrados representando la "reencarnación" cerca de sus altares, Dios había prohibido a su pueblo plantar o colocar algún árbol con el fin de evitar que sean seducidos e inclinados a dichas prácticas.
 En estos últimos siglos la Nueva Era (con las terapias) la cultura céltica, las tradiciones y las  mayoría de las religiones de este tiempo han reavivado no solamente con el ornamento, la exclusividad (antes lo colocaban a la par del Señor Jesús, ahora han optado de omitir su Nombre) la dedicación de los regalos debajo de su sombra, sino también el culto (atribuciones de deidad, como en el tiempo antiguo).
Dios sabe que sus hijos lo aman y cuánto anhelan agradarle "en todo" pero ese todo se nos va revelando a medida que su palabra habita en nosotros e ilumina nuestro entendimiento.
 Me recuerdo la sensación que tuve cuando un hermano, al cuál ahora le agradezco, trato de abrir mi entendimiento para que discerniera la verdad sobre esta tradición que practicaba y compartía con el resto de mis parientes que no estaban en Cristo, era algo que nos unía, decía yo (pero¿ puede estar unida la Luz con las tinieblas?) ¡nos hace estar más cerca!, argumentaba ( no colocarás el árbol cerca de tu altar).
Así fue que por mucho tiempo esa semillita quedó como olvidada, hasta que el Espíritu Santo empezó a darme luz con la palabra, y  la revelación, que nos compromete  más y más con Cristo, al punto que nos lleva, dócil pero firmemente, a tomar una decisión, me llevó a hacer la decisión justa. Porque dos cosas contrarias no pueden morar en nuestro espíritu, y así fue como renuncie a agradarme a mí, para agradarlo a El, mi Padre y Dios.
Muchos reaccionan ante esto como yo lo hice,  que lo suplanté con mis argumentos, y con todo lo que escuchaba que favorecía mi postura, pero cuando entré a la intimidad de su Palabra, esta me golpeaba como un martillo, lo absoluto e inamobible de Dios. Otros se ofenden pensando que su derecho esta siendo violentado, pero como aman a Dios, sé que el Espíritu Santo quién tiene el trabajo de unificarnos en Cristo, lo convencerá de la Verdad, por eso como este es mi espacio, tengo la libertad de colgarlo aquí donde lo estás leyendo, sin la pretensión humana de cambiar tu actitud, porque esa no es la voluntad de Dios, solo quiero iluminar lo que esta oscuro tomando la Biblia, que es la Autoridad Moral del Hijo de Dios, y combatir los argumentos del espíritu del Príncipe de este mundo.
Celebremos la venida del Señor que está cerca, limpiándonos de la vieja levadura, a fin de no arruinar la Nueva Criatura. (1 Cor 5: 6 y 7a)
 Dios te bendiga, Pastora Sara Olguin.
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