jueves, 30 de enero de 2014

UN FELIPE DE OIDO ABIERTO






Hechos 8:26 "Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto.


Un ángel le habló a Felipe y le explica con detalles como llegar al lugar donde debía llegar; un lugar de desierto, es decir por allí no pasaba nadie.


Ese ángel venía de parte de Dios, con urgencia, a fin que Felipe estuviera allí donde era necesario.


Cuando hay una Urgencia en nuestras vidas, cuando alguien que es conocido por Dios necesita ser asistido con urgencia, Dios enviará sus ángeles a buscar a quién esté dispuesto para llevar una respuesta para esa necesidad: Felipe fue la respuesta para el eunuco.


¡La Omnisciencia de Dios!


Dios sabe donde te encuentras, no hay nada ni nadie que pueda esconderte de su vista.


Cuando Dios quiere encontrarnos, cuando Dios quiere que te encuentren, sabe como dirigir a sus siervos hacia nosotros; no es necesario nada más que: un clamor, que una necesidad para que él use, a quién crea más conveniente y dándole las explicaciones justas los haga llegar hasta quien esta esperando. ¿Estás en apuros? ¿Estás creyendo que nadie puede dar contigo para ayudarte, guiarte, promoverte? Si es así, cambia ese chips porque Dios te ve, y da tu localización a quien el crea necesario para socorrerte; espera solo en Él.


En el versículo 27, dice que él no preguntó nada sino que fue.
Su obediencia activó el plan de Dios, " Y sucedió " dice la palabra, que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los Etíopes, el cual estaba sobre "todos sus tesoros" venía de adorar desde Jerusaslen. Fijense el personaje, de quien se trataba; cuando el ángel le dijo a Felipe que se dirigiera hacia allí, no le dijo con quién se iba a encontrar. Felipe no sabía de quién se trataba y ni qué iba ha pasar.


Felipe solamente obedeció, porque Dios, tantas veces, no nos dice lo que va ha pasar sino, que nos da una orden y nosotros solamente tenemos que obedecerla, sin saber lo que sucederá.


Hay ciertas veces que Dios no nos dará explicaciones de lo que encontraremos o de cómo tenemos que hacer hasta que no nos vea en el lugar señalado.


Cuando estés en el lugar señalado se desataran las oportunidades.


Ha ocurrido que, nos han enviado a algún lugar, y hemos recibido órdenes de cómo y qué hacer, de cómo y adónde ir, pero al ir o estar donde nos enviaron y ante ciertas circunstancias que nos atemorizaron, cambiamos las ordenes que nos habían dado para ese el plan, abortartando todo lo que hubiera ocurrido si hubiéramos hecho como nos habían dicho en esa misión, generando descrédito a nuestra confiabilidad en el servicio al Señor.


Me recuerdo que muchas veces pedíamos a los hermanos colaborasen en visitar a las personas que se evangelizaban y por las cuales orábamos, así que enviábamos en parejas a cumplir este hermoso servicio. Resultaba que algunos de ellos a quienes le dábamos la encomienda, lo debatían juntos como debía hacerse o cuando, y su conclusión era: no ir. Y al no cumplír imaginense cuantas oportunidades de verse la Gloria de Dios en esas vidas, se perdieron.


Cuando Dios pone en el corazón de mandar a alguien a algún lugar, Dios sabe de todas las circunstancias con las cuales se encontraran; por ejemplo Dios envió a su ángel que fuera a decirle a Felipe que se dirigiera hacia un camino que conocía que era desierto, y le indicó que era el que bajaba desde Jerusalén a Gaza, y mandó a Felipe, quién ya estaba aprendiendo a obedecer sin preguntar, así lo enviará un ángel o un siervo como Pedro, porque sabía que era el Espíritu de Dios que lo enviaba, por eso podiá seguir recibiéndo más misiones, Felipe era una persona confiable.


Así que Felipe se levanta y va sin decir nada obedeciendo, ¿y qué encuentra allá? Aparte de ser un camino desierto, se encuentra con la sorpresa que la persona con la cual Dios había programado un encuentro divino era, nada más y nada menos que el Administrador de los Tesoros de la Reina de Candace, ¡tremendo!


Tal vez si el ángel le decía a Felipe que fuese allá porque se iba a encontrarse con el Tesorero de la Reina de los Etíopes, Felipe se hubiera amedrentado, se hubiera intimidado y abortado tal hermosa misión.


En muchos casos esto es lo que ocurre con aquellos que saben con que se van a enfrentar, o a quién le tienen que hablar, antes de ir. El temor, los razonamientos humanos, las emociones llegan a ocasionar, como a Jonás que se haga totalmente lo contrario. Jonás conociá cómo era la Nacion a la que debiá anunciarle el mensaje de Dios, y sus conceptos sobre ella, no le permitian admitir que era el poder del mensaje y la misericordia de Dios lo que habría de operar en el corazón de ellos al oírlo, hablando de parte de Dios. El dijo ¡No! Yo no voy. El pensamiento razonado, nos hace fracasar en la misión; lógicamente muchos no se dan cuenta de ello.


Aquí vemos que Felipe no lo hizo así ni preguntó sino que fue, porque sabía que Dios cuando manda sabe que es lo que sucederá y como va ha defender a sus siervos.


Entonces él se encuentra con la sorpresa de que se trataba de un eunuco, funcionario de Candace.

En el versículo 28 dice que este "volvia en su carro y leía el profeta Isaías," dice que él venía de adorar, de Jerusalen; quiere decir que, de alguna manera conocía o quería conocer al Dios de los Israelitas, y supongo que,   pensaba que la manera propia para conocerlo era dirigiéndose hacia adónde Dios se movía, o hacia donde estaba su pueblo o donde estaba su Templo, que era en Jerusalen; pero a pesar de esto él volvía sin ser satisfecho por ese conocimiento; él a pesar de que iba hacia donde decían que estaba Dios, regresaba de adorar sin conocerlo, sin entender; por eso leía el profeta Isaías sin comprender.


Hoy como en aquellos tiempos hay muchos que están buscando con hambre y sed "la Justicia de Dios", es decir su salvación. No saben lo que es o como se llama, pero saben dentro de sí que necesitan algo. Van a donde les indican, hacen lo que les aconsejan, se meten entre los que dicen que conocen a Dios pero su vació todavía está ahí ¿por qué? Porque les falta lo que le faltaba a este Funcionario de Etiopía.


Él seguramente escuchó en sus tierras que el verdadero Dios era el Dios de los Israelitas, que hacía grandes prodigios y maravillas entre ellos; que se reunían a adorarlo en sus Templos, que eran muy felices, que tenían paz, así que hizo lo más humano y lógico: un"tour hacia la tierra de bendición"; allí sentía algo especial, imitaba a los que veía en sus gestos; como hablaban; las oraciones que hacían sus fieles devotos; alzaba los brazos; llevaba la biblia, la leía, pero siempre regresaba vació, y con la sensación de no conocerlo, ni entenderlo.


Cúantos de los que están entre nosotros aún andan así. Escuchan, repiten, imitan, se ríen, cantan, hasta lloran al ser movidos por la emoción pero vuelven a sus casa y en el regreso se les va apagando el fueguito que ardía. Muchos están desanimados escuchando las mentiras del diablo de que ellos, no son hijos de Dios, no son amados por Dios, ni mirados, ni escuchados, y poco a poco dejan de venir sin que nadie se de cuenta de ello. Se cansan de buscarlo, de intentar encontrarlo. Esto le sucedía a este Eunuco, necesitaba esa experiencia del tu a tu; tenía una crisis de búsqueda de Dios. Pero había alguien con quien Dios podía contar, ¿puede contar Dios contigo, para enviarte?


San Juan 4:21-22. Jesús le contesta a la mujer samaritana 21-"Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre 22- Vosotros adoráis lo que no sabéis, nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos". 
 Había otro pueblo, así como había un pueblo en Etiopía, había otro pueblo en Samaria, y también en Jerusalén, que estaban buscando a este Dios, que querían conocerlo; los judíos aparentemente lo conocían y estaban en el lugar correcto para adorar, los samaritanos creían que era en un monte, y lo buscaban e iban a adorarle; el etíope iba hacia Jerusalén, buscaba a ese Dios. Y así esta el mundo hoy, hay más de 2.000 religiones. 2.000 religiones significa que hay hambre de Dios, si hay 2,000 religiones significa que hay gente que está buscando a Dios, que hay gente que está confundida, que está adorando en los lugares equivocados, que van y vienen pero que terminan no pudiendolo conocer, ¿por qué?.


Pero hay un pueblo que conoce a Dios, pero que cuando Dios los envía, abortan la misión porque quieren saber más, que le especifiquen más de lo que tienen que hacer, o por saberlo se retiran por temor.


Entonces veamos que este etiópe estaba como la gente está hoy, dice que leyendo al Profeta Isaías, no podía entender las escrituras.


En el vers 29 dice que el Espíritu Santo, ya no el ángel sino el Espíritu Santo dijo a "Felipe: Acércate y júntate a ese carro."


En Romanos 8:26:" Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles"


Dios conocía al etíope, su Santo Espíritu conocía al eunuco,  quien ya le pertenecía, por eso algo lo llevaba a buscar, a adorar, a tener la necesidad de un experiencia personal, más íntima con Dios.Y el Espíritu de Dios ayudó al etíope para que esa oración que estaba clamando en su intimidad, ese ruego por entender las escrituras, subiese a la presencia del Padre y el Padre le enviase respuesta a través de su ángel. Y Dios envía su ángel, como respuesta a la oración del eunuco, a llamar a Felipe.


¿Quién responde nuestras oraciones, que van dirigidas al Padre en el nombre de Jesús? Dios.


¿Cómo nos responde Dios nuestras oraciones? ¿por medio de quién? De los ángeles. Dice la Palabra en San Juan 1:51 “Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí en adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre.” ¿Qué significa esa actividad de ángeles que suben y bajan? ¿Por qué no bajando y subiendo, suponiendo que son enviados desde el cielo? Creo que los ángeles desde siempre estuvieron sirviendo sobre la tierra por orden de su Creador. Pero, lo que nos quiso decir Jesús con estas palabras, es que a partir de su venida a nosotros, se nos abrirían los cielos; Dios respondería a nuestros clamor; que habría una activación, un ir y venir, un subir y bajar de ángeles; una actividad angélica como nunca hubo, a través del Camino que nuestro Señor Jesucristo habría abierto con su muerte y resurrección; que el cielo y la tierra estarían unidos a través de El, el único mediador entre Dios y los hombres (1 Tim2:5)(Génesis 28:12).


Retomando la historia de Felipe y el eunuco, vemos a éste, un funcionario y administrador de los tesoros de la Reina de Etiopía; una persona de autoridad, una persona de importancia, que estaba clamando en su espíritu que por favor alguien le explicase. Pero no fue Dios mismo el que vino por él sino que se movió enviando a Felipe. Porque Él se mueve por la Iglesia. Ahora es la Iglesia la que se mueve por él, a través de sus discípulos, de sus hijos, de sus siervos y sus siervas, a quienes les envía sus ángeles, para que lo asistan y puedan llevar adelante la órden que reciben.. Entonces dice que el Espíritu Santo (romanos 8:26, como habíamos visto) escuchó el gemir del corazón del funcionario, le pidió al Padre que le respondiera, le ayudó a orar, le ayudó a que esa oración fuese oída por el Padre y el Padre envió al ángel; el ángel llamó a Felipe; Felipe obedeció y fue hasta donde le indico el ángel. Y como el Espiritu Santo, habla a los obedientes, habló a Felipe y le dijo: “Ácercate y júntate a ese carro.” ¿Qué quiso decirle? “anda, corre junto a esa persona, y enseñale; no la dejes, ácercate a ella.


Debemos entender esta enseñanza, porque muchas veces el Diablo va a venir y nos querrá engañar, ¿en qué? ¿cómo? En el cómo debemos trabajar en este servicio a Dios. Satanás no quiere que se realice el propósito y la voluntad de Dios. El nos tratará de engañar con su vocecita diciéndonos: “ Tu estás presionando mucha a esta persona, estás siendo muy pesada, está persona se va a cansar; no toques tanto el timbre de su casa porque no te va a abrir, no insistas tanto con la Palabra, no la llames por telefono porque no te responderá, deja de invitarla". Pero dice que el Espíritu Santo al obediente lo envía y le dice: “ Ve, acercate, juntate a ella, insistile. Esta es la obra del hijo de Dios obediente al Espíritu Santo.


En el versículo 30 dice “Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías...” Si uno no esta al lado de las personas que están necesitando la asistencia de Dios, no podrá ser efectivo en la obra. Cada uno hemos sido puesto en lugares únicos, donde personas se relacionan solo con nosotros, no con el Pastor , o con el hermano evangelista, sino contigo. Tú eres el único que puedes oír lo que necesita esa persona y como hacer para darle a Cristo. Estamos puestos ahí para que Dios nos pueda usar y decir lo que el quiere decir a esas personas. Felipe estaba siendo separado y preparado para conocer a un funcionario; a muchos de nosotros Dios no puede hacernos conocer funcionarios, porque en vez de entregarles el Evangelio del Reino, le pedimos trabajo; en vez de hablarles una palabra de parte de Dios empezamos a ver si podemos colocar a alguno de nuestra familia. Por eso Dios a veces no nos abre la puerta a personas importantes, porque nuestro corazón no está cambiado. Pero cada uno de nosotros, estamos asignados por el Padre a un lugar que no es casual, y Dios nos sacará de allí cuando hagamos lo que el diseñó. Claro que podemos irnos, salir del mismo, pero no será con la bendición y promoción de Dios, será porque nosotros nos quisimos ir, por nuestra voluntad y muchas veces sin haber terminado el trabajo asignado.


Había una muchacha que había sido llevada cautiva por los Sirios, los cuales habían vencido al pueblo de Israel; y siendo llevada allí tuvo que trabajar de doméstica en la casa del General del ejército de Siria, llamado Naamán. (2 Reyes 5) Ella podría haber llorado de noche y de día eternamente por la desgracia de haber sido sacada de su pueblo, separada de sus afectos, de su tierra. Pero cuando reaccionó y se dio cuenta que había un propósito por el cual había padecido y por lo cual estaba en esa casa, decide decirle a su señora que en su tierra habiá un profeta de Dios, que era el único que le podía sanar de la lepra a su marido. Y cuando ella vence sus temores y hace esto, Naamán va a Israel y busca a ese profeta recibiendo su sanidad. Ahora, ¿será que después del tremendo milagro recibido por el capitán Naamán, Dios, dejaría sin recompensa a esta jovencita? Pudiera ser que el capitán y su señora ni lo pensasen, pero Dios no la dejaría sin recompensa. ¿Será que habrá continuadotrabajando como doméstica en aquella casa? Cuando nosotros, en la condición que estamos, con la situación que tengamos y en la tierra en la que el Señor nos puso, hablemos la palabra, va ha venir liberación sobre nuestros problemas, va ha venir liberación sobre nuestra situación. Pero somos nosostros quienes debemos decidir: o hablamos, insistiendo a las personas con el mensaje, a tiempo y fuera de tiempo o nos quedándonos en la misma situación en que estamos.


Por misericordia, porque Dios bueno y generoso muchas situaciones nuestras se resuelven pero Dios quiere darnos más, pero no salimos de las mismas porque no podemos ser promovidos, porque viene el ángel y no lo oímos, viene la voz de los siervos y no la oímos, viene el Espíritu Santo y no lo oímos, y así estamos y creemos que tenemos que ocuparnos nosotros de nuestros problemas. Si nosotros nos ocupáramos de la Esposa de Dios, Dios se ocupa de nuestros problemas. O le damos todo o mas vale no le damos nada, o hacemos todo o mas vale no hacemos nada.


El Espíritu Santo fue quién le dijo a Felipe: andá, síguelo, juntatea él. ¡Sube al carro, corre!


El quiere que insistamos, Él quiere que nos peguemos a las personas porque si no nos pegamos nosotros, se les pega el Diablo, el polvo de este mundo, las costumbres de este mundo, la idolatría de este mundo.


Dice que Felipe fue obediente y fue, y cuando fue, oyó. Tal vez están hablando cosas en sus casas, hay personas que están siendo visitados por curanderos, por mensajeros de Satanás. Y a veces decimos ¿ por qué están así? ¿Por que? si tu no estás al lado para escucharles y para responderles será tu lugar ocupado por el error y la mentira.


Dice que cuando Felipe se acercó al carro, oyó que estaba leyendo Isaías, y le pudo preguntar si entendía lo que leía. ¿Cuantas personas asisten a las iglesias de tantas religiones y no entienden lo que les predican y leen? Por eso Dios nos necesita para que les expliquemos. Jesús, dice la palabra que estuvo haciendo bienes, sanando, predicando pero también: enseñando lo que la gente no entiendía.


En el versículo 31, el Etiópe le abre el corazón a Felipe, sobre algo que solamente el Espíritu Santo había oído, y le dice ¿Cómo voy a entender si no hay nadie que me enseñe? ¿Saben cuántos están esperando ser visitados por maestros?, por eso el diablo les manda a los falsos maestros. Porque la gente que es de Dios, las almas que le pertenecen a Jesucristo desde antes de la fundación del mundo, se están preguntando si habrá alguien que les enseñe, y nadie va a sus casas a golpear sus puertas para decirles: Yo quiero enseñarte la Biblia.


La puerta abierta en Etiopía


El eunuco le rogó a Felipe que subiese y se sentase a su lado. Un funcionario, un administrador de los tesoros de un reino, como en aquel tiempo era y como hoy sucede también de que tantas personas importantes, de autoridad, están pidiendo que alguíen les enseñe sobre la Palabra. Y a quienes les enseñen les abren las puertas, y los hacen sentar a su lado. Por eso tantos falsos maestros están ocupando los lugares que tendríamos que ocupar tu y yo. Porque ellos se nos adelantaron, tomaron ventaja, mientras nosotros fuimos considerados, tratando de no ofender, de no perturbar, de no incomodar, de no insistir, ellos avanzaron y hoy están sentados al lado de las Autoridades, de las personas claves en los gobiernos, de aquellas personas importantes en la ciudad.


Volviendo a Etiopía, fijense, que si un alto funcionario, como el eunuco, no conociá a nadie en su país que le enseñase las escrituras, sería porque no lo había. Este hombre humilde, tampoco sabía que Dios lo estaba por utilizar para ser la puerta de Etiopía a fin de que por él entrase el conocimiento de Dios a aquella tierra, ¡aleluya! ¡Cuántos tendrá Dios en los pueblos, en las ciudades, en las fábricas, en las empresas que necesitan de un Felipe, de oído abierto y obediente al Espíritu, para que se transformen en "puertas" que dejen pasar el conocimiento de Dios y su palabra!.


Si su palabra hoy, nos habla, nos activa, nos desata, entonces abramos nuestros oídos a la voz del que nos envía , no dudemos cuando nos mandan conjeturando a nuestro parecer que es lo mejor. Vayamos y acerquemosno a las personas que Dios nos haga encontrar en nuestro camino, juntemosno a ellas, enseñemosle lo que sabemos, discípulemosla y Dios nos tendrá en cuenta para mayores misiones, mayores milagros, mayores favores, porque seremos para él Hijos de oídos abiertos y corazón confiables.


Pidamosle a Dios perdón si hemos desechado al que nos enviaba y desobedecido al mensaje, y volvamos como felipe a disponernos como instrumentos útiles, a fin de ganar para Cristo las almas que están como el eunuco preguntandose acerca de la palabra sin que encuentren a los que concen la Verdad para enseñarles.
Dios te bendiga, Pastora Sara Olguín.
Derechos de autor reservados)








1 comentario:

  1. Este pasaje también es importante porque muestra un arrebato parcial de Felipe. En efecto, luego de trabajar para el Señor con el etiope (los frutos de esta predicación se ven hoy día en el pueblo de Etiopía inmensamente cristiano), el Espíritu lo arrebató a Felipe de un modo que se puede interpretar como sobrenatural. Dice la Palabra:

    "39 Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino.

    40 Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea". Versión Reina Valera 1960.

    Los arrebatos, si bien excepcionales, suceden en las Escrituras. Desde Enoc pasando por Elías hasta Felipe. Sin embargo, el arrebatado más famoso es precisamente Jesús. Ascendió a los cielos hasta que lo perdieron de vista.

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