martes, 13 de mayo de 2014

LA MANO DE PAPA


Hace 25 años atrás, cuando corrían los primeros días de nuestra conversión a Cristo y en un regreso, junto a mi esposo de una de nuestras primeras reuniones con la Iglesia, ocurrió esto que les contaré y que nunca, nunca olvidaremos ni mi esposo ni yo.
Veníamos regresando tarde, y nos habían prestado un cassette de música de alabanza y adoración; por primera vez oíamos toda aquella nueva música. 

Así que en el auto veníamos cantando, orando y llorando embargados por ese primer amor, derramado por el Espíritu Santo en nuestros corazones (Romanos 5:5) cuando llegando a casa, con nuestro primer hijito dormido en mis brazos, entramos y yo me dirijí hacia la habitación de mi pequeño y mi esposo hacia la cocina a fin de prepararnos algo rápido ya que era muy tarde, antes de eso pasó por el equipo de música y colocó nuevamente el cassette que veníamos escuchando. 
El cassette comienza con la primer canción cuando en el mismo instante que yo depósito a mi hijito en su cama y que mi esposo entra en la cocina,  en vez de escucharse la canción que estaba habló una voz diciendo: 
" No te sueltes de mi mano, Yo nunca soltaré la tuya" 
Corrimos hacia el equipo los dos y buscamos el inicio, el medio y el final de la canción para volver a oír la frase pero nada, nada, nunca más pudimos encontrarla ni aún escuchando el cassette completo.
Esas palabras fueron la respuesta a la oración que yo venía pidiéndole a Dios en el auto: Que nunca me soltase de su mano.


Wow. ¡Mi Dios era un Dios Vivo y que Hablaba! ¡Que me hablaba!


Mucho tiempo después entendí que significaban aquellas palabras de parte de nuestro Padre Celestial, no eran solamente respuesta a mi petición sino una enseñanza que me ayudaría en toda mi vida Nueva. La cual aprendí con el tiempo y la luz de las escrituras.

En Isaías 41: 13 "Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, Yo te ayudo"


Notemos que:

 1) Nuestra comunión con Dios,  desde allá en el Edén, cuando nuestros padres Adán y Eva, transgredieron su voluntad, se perdió. La perdimos.
No fuimos perdidos por el Padre sino, todos nosotros nos extraviamos de su camino, al perder nuestra comunión con él. (Isaías 53: 6)

2) Su voluntad fue enviar a su Unigénito (san Juan 3:16) y recuperarnos; recuperar esa hermosa comunión filial.

3) Su mano quedó vacía de nosotros, pero Jesús nos volvió al Padre; y ahora nos dice a través de su Palabra:- Por favor no te sueltes de mi mano, yo nunca lo hice, ni jamás lo haré; nunca te soltaré de mi Diestra (Jesús).(parafraseado por quién escribe).


Sucede que lo primero que hacemos, es soltarnos de la mano de papá.
Como cuando los niños ven  delante de sus ojos aquello que anhelaban con todo el corazón, o aquello otro, lleno de cosas llamativas, multicolores, extrañas y divertidas o atrevidas ( 1San Juan 2:16)
 Corremos, y sin importarnos si tropezábamos; nos levantábamos y seguimos, como cuando éramos niños, y papá o mamá debían correr para sujetarnos; pues no veíamos los riesgos del entorno, solo veíamos lo que estaba enfrente a nuestros ojos.
Es como un ruego del Padre, escrito  en su Palabra:

¡No te sueltes de mi mano Yo nunca te soltaré de mi Diestra!, aún así muchos dicen, ¡Dios me abandono!
¿Puede ser que tus padres naturales te hayan soltado tu mano alguna vez a propósito, frente a una gran avenida de muchos autos? Nunca ¿verdad?
 ¿Puede Aquel que dio a su Único hijo, para que cargando tus pecados y los míos fuese crucificado en la cruz dejarte, después de tan grande demostración de amor, en su anhelo de recuperar tu comunión con él, soltar tu mano?.
Vinieron muchas, muchas pruebas después de aquellos días: perdí embarazos; casi la vida; fuimos robados; tuvimos pérdidas materiales; fuimos traicionados, engañados, etc, etc y también herimos a otros, fallamos, desilusionamos, etc, etc,  pero ¿sabes qué? jamás me he soltado de su mano.


No encontré ninguna escusa para hacerlo, y jamás se me cruzó por la mente; como dijo el Apóstol Pedro " ¿adonde iremos?, si solo tú tienes palabras de Vida Eterna". (San Juan 6:68)

 -Cuando el fango, las aguas o el fuego llegaban casi a mi cuello, su fuerza me levantaba y ponía mis pies sobre la roca, que es más alta que yo.
 -Cuando yo andaba volando, y volando,  Él hacía peso con su mano y me colocaba en el lugar correcto, a fin de que mis pies sintieran la realidad que estaba a mi alrededor y la sometiera, sin escaparme.

¡Oh sí! Te puedo garantizar que si tu no te sueltas El jamás de los jamases te dejará caer, no te dejará dañar y no te dejará sin fuerzas en ningún momento de oscuridad.


 Esa es su Mano: Fuerte, Paternal, y Grande sobre ti, que nunca te soltará, pero tú por favor no lo dejes, ¡no te sueltes!

Salmo 118: 15- " Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos;
                          La diestra de Jehová hace proezas.
                    16- La diestra de Jehová es sublime; La diestra de Jehová hace valentías"

 Dios te Bendiga Pastora Sara Olguín

Ministerio Casa de Pan, derechos reservados.


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