viernes, 11 de julio de 2014

RESTAURANDO LOS YUGOS



Mateo 4: 18 al 20
18 Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores.
19 Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.

Me imagino el momento de la historia que cuenta el evangelio de Mateo, en estos versículos. Pasando Jesús cerca de las embarcaciones, en el pequeño puerto de aquel lugar, y viendo a dos hermanos, juntos, uniendo sus fuerzas, sus destrezas, sus capacidades a fin de pescar.


Las redes no eran pequeñas, y no todos saben usarlas, pero ellos, me imagino, al mismo tiempo, las arrojaban y las recogían, gozándose o entristeciéndose juntos, según los resultados que obtuviesen; no creo que uno de ellos estuviera contento, y el otro triste, si se obtuviera una buena pesca; como tampoco creo que uno de ellos lanzara la red, y el otro intentara recogerla, para nada. Esto sería discordante, y de consecuencias negativas, es decir no estarían combinando con sabiduría la fuerza y la destreza que tuvieran, la capacidad y la experiencia, no serían un buen equipo de trabajo.

Esta imagen me trajo a una parte de la escritura con la cual me bendijo Dios y compartiéndola a mis hermanos fueron bendecidos también.

Esta está en Filipenses 4: 2- "Ruego a Evodía y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor. 3-Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida."

Pablo, en su trabajo apostólico venía visitando las obras, pero especialmente se detiene en Filipos, donde  encuentra que estaba sucediendo algo que lo llena de tristeza y dolor, esto lo hace reaccionar ante los hermanos, de los versículos de este pasaje,y señalar la situación que ellos, evidentemente, no se habían percatado o sabiéndolo, estaban dejándola pasar sin intervenir.

Pablo les dice, primeramente a esa preciosa yunta de bueyes, formadas por elección de Dios, Evodía y Síntique, quienes habían combatido junto a él en el evangelio, que: tuvieran el mismo sentir en el Señor.

Se trataba de dos mujeres guerreras, involucradas en el ejército de Dios, que conocían de la lucha por la fe, por el evangelio; que sabían de la autoridad y de la obediencia, instruidas en la Palabra pero sobre todo, que conocían profundamente al Señor. Tanto que lo que las unía, no era el ser del mismo sexo, de la misma edad, que hablasen el mismo idioma, o fuesen parecidas, sino:el mismo sentir.

Aquel mismo sentir, que no se sabe cómo se había roto entre ellas.

Pablo les dice: les ruego amadas vuelvan al mismo sentir. Pero no a un sentir humano, emocional, propio, sino al sentir en el Señor.

No importa todo lo que hayan hecho por la causa del evangelio, si pierden el mismo sentir. Sin ese sentir en el Señor, todo se habrá esfumado. De nada habrán valido las batallas ganadas, el tiempo invertido, la confianza obtenida, o las privaciones.

El Apóstol Pablo al llegar allí se encuentra entonces con un conflicto, generado por un desacuerdo entre dos siervas de Dios en la Obra, y con el compañero fiel, que no captó lo que estaba sucediendo. Se suponía que este personaje a quién Pablo no identíficó con algún nombre, (tal vez para que pudiéramos poner el nuestro en ese lugar) era uno, del que jamás podría pensarse que te dejaría solo, uno que cuando tomaba el compromiso de estar a tu lado, lo estaba pese a todos, aquellos que no se borran ni en las buenas ni en las malas. Por eso Pablo queda sorprendido que este compañero fiel , no hubiera intervenido aún para ayudar a que este hermoso equipo no se quebrase.

Y también se encuentra con Clemente, cuyo nombre significa, piedad, misericordia,
¿ cómo es que no fue movido a misericordia por lo que se estaba produciendo? Ni siquiera uno de los demás colaboradores, todos testigos de cómo dos hermosas siervas de Dios se destrozaban una a la otra, cómo rompían su unidad, sin darles ninguno de todos ellos, el más mínimo interés a tan grave asunto.

Evodía: significa "Próspero viaje "o "éxito". también "La bien encaminada".
Síntique: significa "relación agradable" "afable", "la que llega en una ocasión especial", "Buena suerte o afortunada".

Que impacto ocasionarían estas dos mujeres trabajando juntas.

No hay nada mejor que, en un buen viaje que se inicia, en una buena ocasión, el que seamos acompañados por una afable relación, por alguien o personas que nos bendigan, hasta llegar al final del mismo. verdad?

Hay viajes que recordamos no solo por lo bien que condujeron la tripulación, o los chóferes sino por quienes nos hicieron, o gratos o desagradables con sus compañías, los mismos.

Esa era la sensación que transmitían estas dos colaboradoras de Pablo en la Obra, cuando se movían juntas a él: una agradable y perfecta compañía de Unidad.

La bien encaminada y la que llega en una ocasión especial, era un yugo perfecto, un equipo perfecto.


Pablo les advertía que:
-Si se rompía ese hermoso yugo se perdería un buen perfume.

Salmo 133:

1- "Mirad cuan bueno y cuan deliciosos es habitar los hermanos juntos en armonía"
2- "Es como el buen óleo sobre la cabeza"
El perfume de la comunión, es la mejor ofrenda, es el mejor servicio que podemos ofrecer y derramar sobre la cabeza DE NUESTRO AMADO JESÚS.

- No vale el número de los que hemos salvado, no valen las grandes obras, ni los grandes sacrificios si falta el óleo de la Unidad, el agradable perfume de la comunión.
¿Qué es la común unión que tenemos entre nosotros? Es el mismo sentir: el Sentir de Cristo.

Eclesíastes 10:1b "Una pequeña locura del sabio hace perder el mejor perfume,"
- Todos ellos tenían, la obligación moral de intervenir, para resolver ese desacuerdo:
Gálatas 6:1"Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a tí mismo, no sea que tú también seas tentado"

De repente pudieron algunas de ellas,  Evodia o Sintique haber cambiado el orden de prioridades, volviéndose más importante, llegar al termino del viaje sea como sea.

Muchas veces nos sucede así en nuestra vida, o servicio, dejamos de tener ese sentir en el Señor, sin importarnos si perdemos nuestro compañero de viaje, o si la relación se rompe, o se resiente. Si perdemos a nuestra pareja de equipo, o nuestro cónyuge.

Ya no nos interesa esa unidad en el hablar, en el pensar y en el sentir.
Nos comportamos diferentes, actuamos diferentes, hablamos, opinamos totalmente al contrario.

Lamentablemente hermosos equipos de siervos, de matrimonios, que Dios unió, les está pasando esto.
No saben cuando empezó y tampoco se dan cuenta de lo que les sucede.

Yo oro que está palabra de Dios les hable a su situación:

-Para que no rompan su yugo.

-Para que no se conviertan en la compañía desagradable del viaje que están haciendo junto al compañero o compañera que Dios le dio.

-Para que vuelvan a la unidad, al mismo sentir.

-Para que vuelva a ser Cristo, el vehículo de unidad en que estén viajando, trabajando, luchando, conquistando.

-Para que estemos todos, atentos, fieles y misericordiosos para ayudar a restaurar los yugos que Dios unió.



¡Dios te Bendiga! Pastora Sara Olguín para servirte, en la Obra de Dios

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