sábado, 21 de marzo de 2015

DE LA MUERTE A LA VIDA ETERNA!


"La Oscuridad, es una gran sombra que no nos permite ver adelante, ni atrás; ni a un lado ni al otro." Sara Olguín
                                                                                                                                                                    


Salmo 23: 4                                                                                      
En Israel había muchos valles; Muchas montañas y entre ellas muchos valles. 
Los israelitas sabían que para subir a una montaña debían de atravesar un valle, estos no eran iguales unos a los otros, tenían características y los marcaban con diferentes experiencias, por ejemplo: El valle de Acor (Oseas 2: 16,17  )
 Acor significa:  Desgracia,Perturbación.
 Perturbaciones  y desgracias, que vienen a nuestra vida por causa de  desobediencias y pecados.
 El valle de Baca, Baca significa: llanto.
 De las lágrimas y del llanto no estamos exentos, siempre antes de una gran victoria, hay un valle de Baca; antes de la conquista de un monte, pasaremos por el valle de Baca. (salmo 84:5)
Pero el salmo 23:4 nos habla de un último y gran valle, que todos pasaremos, este precede al último Gran Monte que el justo, escalará, y es el valle de "sombra de muerte". 
Es un valle caracterizado por una gran sombra, la de la incertidumbre.
En ese valle se necesita una sola presencia, la de Dios.
 Nadie humano puede ir junto a ti en ese valle,  pues ese valle se atraviesa de a uno
El temor lo ronda, y se hace notar como nunca, nunca lo hemos sentido; de tal manera que solo la vara (la palabra) y el  cayado (el Espíritu Santo) puede infundir ánimo, respiro,  y una última fuerza para quien lo atraviesa.
 Ese valle precede, como dije al último Gran Monte para poseer, el de la Vida Eterna.
Cuando se sale del valle, desde ese Gran Monte se puede ver la ciudad Santa, que nos habla Hebreos 12:22 -" sino que os habéis acercado al monte de Síon, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, 23- a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, 24- a Jesús, el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel"

Cuando estemos sobre ese monte, con la ayuda y fidelidad de Jesús, veremos todo lo que hoy estamos leyendo, y comprenderemos y ya dejaremos de ver como por un espejo, sino que estaremos junto a El para toda la eternidad, valdrá la pena atravesarlo, si Cristo está en nosotros.¡Aleluya!

Todos pasaremos y de a uno, por ese valle, aquellos, que no tengan el privilegio de tener la compañía de la vara y el cayado de Dios, temblarán y recibirán los sufrimientos más atroces que la incertidumbre y el miedo producen; el desconocimiento, la ignorancia, la ceguera, de no ver  y no saber adónde se va, causan más terrores que la muerte misma. 
Sí, porque la muerte es una gran sombra, como una depresión, extensa entre dos montes, el de la vida natural, y el  monte de la vida eterna, pero de ánimo y aliento para quien lleva la esperanza dentro de sí, de dormir y despertar en los brazos de nuestro Dios Eterno.

"Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo, Tu vara y tu cayado me infundirán aliento." salmo 23:4

Te animo, a dejar entrar en tu corazón a Jesús, ahora mientras es tiempo, para que pueda un día su vara y su cayado, infundirte el aliento necesario para pasar por la sombra de la muerte, a la Vida Eterna, que Dios te bendiga.
Pastora Sara Olguín.

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