miércoles, 22 de junio de 2016

EL DESORDEN Y LA PAZ

Cuando damos fin a una tarea que habíamos emprendido, cuando terminamos un trabajo que estábamos haciendo; o cuando las tareas de nuestras casa están hechas; cuando hemos ordenado todo lo que estaba fuera de lugar, sentimos esa sensación de paz,  de alivio, de  permiso para descansar. 

Lo contrario a esto,  es cuando no logramos terminar nuestras labores, cuando no nos sentimos satisfechos con lo que estamos haciendo, entonces, nos sentimos sin esa paz. sin poder (permiso) para descansar, ni mental ni físicamente.

 Los pensamientos de todo lo que nos falta hacer, o si lo que hicimos habría estado bien,  nos atormentan; el desorden, nos hace sentir inseguros y devastados, sin saber por donde continuar.

Así  sucede en nuestro alma, cuando sentimos (sentimiento) que hay cosas inconclusas, no finalizadas, fuera de lugar, pensamientos que suben y bajan,  que aparecen y desaparecen; cosas que no recordamos, aunque hacemos memoria, y entonces sentimos,  falta de paz.


  •  La falta de paz es el tormento de tortura más efectivo, que tiene Satanás sobre nuestra alma.

 Nos saca de la carrera, nos atonta, nos hace perder la orientación de hacia donde íbamos, y dudar de lo que estamos haciendo en nuestro presente. 


  • Así se sentían los discípulos después de la muerte en la Cruz de su amado Maestro Jesús.

 Ellos habían creído que El, era el Señor y Dios, quien esperaban los que aguardaban con fe, el cumplimiento de la promesa a Israel.
 Encerrados en una habitación, con sus mentes abatidas, sus pensamientos desordenados, creían que aquel Camino que habían iniciado junto a Jesús, era un error; que había quedado truncado y ellos, abandonados, sin saber como continuar. 
Allí estaban tratando de poner humanamente, el orden a lo sucedido hasta ese día;  de repente y cuando menos lo imaginaban, y de la manera menos pensada, Jesús, su Señor y Dios, su Maestro, su Amado Amigo, apareció en aquella habitación, 
San Juan 20: 19 "Al atardecer de aquel primer día de la semana, estando reunidos los discípulos a puerta cerrada por temor a los judíos, entró Jesús y, poniéndose en medio de ellos, los saludó. -¡La paz sea con ustedes!

  • .Jesús no se tardó en venir a ellos., apenas era el primer día de la semana por el atardecer.

 A veces sentimos (siempre movidos por los sentimientos) que esa falta de paz, ese desorden espiritual y mental lleva una eternidad enseñoreándose de nosotros, pero Dios viene más pronto de lo que "sentimos" y pensamos. 
Dios no nos abandona en medio de la tarea que estemos haciendo. ¡Nosotros estamos ocupados en lo que nos encargó pero El esta ocupado con nosotros! Amén!!

Estaban juntos, trataron de unirse, pero no bajo el señorío de la fe sino del temor.

 Y no temor a Dios sino al hombre, los judíos. Así reaccionamos cuando algo se sale del lugar, cuando  dejamos algo inconcluso, cuando algo no esta en el orden divino, o cuando lo que estamos haciendo no es aprobado por Dios, no que sea pecado o incorrecto, sino que no es para ser ejercido o hecho por nosotros, esto nos hace embargar por el temor al hombre.(Isaías 51:7 Escuchadme, vosotros que conocéis la justicia, pueblo en cuyo corazón está mi ley. No temáis el oprobio del hombre, ni os desalentéis a causa de sus ultrajes. ")

La falta de paz trae temor.

.Se habían encerrado. Estaban a puertas cerradas.

  •  La reacción contraria a la que produce la libertad, es  el aislamiento.

  Jesús, les hacía vivir dentro de una libertad verdadera pero ahora El, ya no estaba. Faltaba quien les diera dirección y mostrara el lugar para cada uno. 
Pero de repente, alguien se había movido dentro de la habitación  y se había colocado en el centro de todos ellos: fue Jesús

  •  Cuando Jesús está en el centro de nuestras vidas, aparece el orden.
  •  Cada cosa toma su verdadera dimensión, y cada lugar es ocupado correctamente por quien le corresponde. 

El los saludó, solamente. Así como cuando nos levantamos de dormir por la mañana, habiendo tenido feos sueños, y  el "buen día" de alguien nos  trae a la realidad borrando automáticamente toda sensación de malestar; así sucedió en ellos.
 Inmediatamente al saludo, la palabra Paz, actuó y ordenó todo lo desordenado dentro de ellos.

¿Cuál es la causa que nos trae la Falta de paz, en nuestra alma, así como en nuestro espíritu?

 Todo aquello que se sale del orden de Dios establecido para nuestras vidas en su totalidad: espíritu, alma y cuerpo.
Esa falta de paz dura todo el tiempo,( parece una eternidad)  que nos lleva saber, en qué área de nuestra vida esta afectado ese orden de Dios.

Pasaremos por sentir: abatimiento, tormentos de dudas, miedos, emociones fuertes de ansiedad, aislamientos, hasta que de repente  Jesús  ocupará el centro de nuestro corazón y escucharemos que nos dice: ¡Paz sea ahora en ti! 

Y la misma Palabra en nosotros acomodará todo lo que no estaba en su lugar, sea a nivel físico, exceso de trabajo, sea a nivel del alma , por darle lugar a las emociones más de lo que debemos o a nivel espiritual por estar apagado nuestro espíritu por ese mismo afán del alma.


Cuando El nos vuelve a dar su Paz, esa es la sensación que experimentamos, de que todo lo que había que hacer para poder poner orden en  nuestras vidas, ya está hecho y podemos irnos a descansar, no hay más trabajo, no hay más sudor, no hay más fatiga.
 La Paz vuelve a gobernar nuestra espíritu, nuestra mente y corazón. ¡Gloria a Dios!

Sara Olguín


Ministerio Casa de Pan
(derechos reservados) 

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